El Auditorio CaixaForum Madrid acogió este miércoles 20 de mayo la jornada "Ciencia, protección de la salud y lucha contra la desinformación", organizada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII).

Personal investigador, comunicadores, divulgadores y divulgadoras, profesionales sanitarios y representantes de organizaciones de pacientes reflexionaron sobre uno de los grandes desafíos actuales en salud pública: cómo hacer llegar información científica rigurosa a la sociedad en un contexto marcado por la desinformación.

La jornada, celebrada coincidiendo con el 40 aniversario del ISCIII y el 25 aniversario de FECYT, sirvió también para poner en valor la colaboración entre ambas instituciones y su compromiso con una comunicación científica cercana, accesible y basada en la evidencia.

La apertura corrió a cargo de Pampa García Molina, coordinadora del Science Media Centre España (FECYT), y dio paso a un diálogo entre Marina Pollán, directora del ISCIII, e Izaskun Lacunza, directora general de FECYT. Ambas destacaron la importancia de fortalecer la relación entre ciencia y ciudadanía y de seguir impulsando espacios que permitan trasladar el conocimiento científico más allá del ámbito académico.

Respecto a esta cuestión, Izaskun afirmó que “La relación entre ciencia y ciudadanía es hoy más fuerte y más exigente. Y también más directa gracias a que existen más canales y hay un mayor acceso a información y se desarrollan más iniciativas de cultura científica”.

También dialogaron sobre la importancia de la ciencia abierta. En este sentido, Lacunza afirmó que “La ciencia abierta ha evolucionado y el concepto ha ido creciendo y es fundamental para la comunidad científica. Aquí FECYT intenta aportar valor ofreciendo información científica rigurosa con herramientas como SINC, el SMC o el proyecto Ciencia de la comunicación científica”. 
 

Por su parte, Marina Pollán recordó que la pandemia de COVID-19 ha podido marcar un antes y un después para la comunicación científica, “un punto de ruptura para seguir replanteándonos nuestra relación con la sociedad y entender mejor qué pide de la ciencia”. En este sentido, apeló a la necesidad de trabajar desde la educación para que niños, niñas y adolescentes “crezcan entendiendo mejor cómo funciona la ciencia, tener conocimientos para confiar en sus posibilidades y manejar bien las expectativas que genera”. 

Según añadió, es fundamental hacer llegar el mensaje de que la ciencia “tiene mensajes a veces difíciles de transmitir, nos obliga a utilizar con responsabilidad el conocimiento generado y no siempre tiene la respuesta que la ciudadanía puede esperar”. En todo caso, apuntó que la sociedad española “responde y colabora, como vimos en la pandemia con estudios como el de seroprevalencia y como vemos ahora con proyectos como IMPaCT, que demuestran que hay buenos niveles de confianza”. 
 

La primera mesa de la jornada, “Investigación en salud, divulgación e influencia en el desarrollo de políticas públicas en Salud. Casos de éxito”, estuvo centrada en el papel de la investigación en salud y su impacto en las políticas públicas. Marta Marín, punto nacional de contacto FECYT del Clúster 1 Salud de Horizonte Europa; Cristina Linares, investigadora de la Escuela Nacional de Sanidad Arancha Sanchís, investigadora del Centro Nacional de Sanidad Ambiental, y Beatriz Pérez Gómez, investigadora del Centro Nacional de Epidemiología -las tres últimas investigadoras del ISCIII-, compartieron distintos ejemplos de cómo la evidencia científica contribuye a la toma de decisiones en salud pública. La sesión estuvo moderada por José A. Plaza, responsable de la Unidad de Comunicación del ISCIII.


Las ponentes explicaron diferentes ejemplos de cómo la ciencia puede facilitar la implantación de políticas públicas, y de cómo la comunicación y la divulgación ayudan a que la sociedad conozca mejor las iniciativas públicas que pueden mejorar la salud. Entre los temas que se trataron están la asesoría a personal científico para obtener y desarrollar proyectos, el estudio del clima y la contaminación atmosférica como factores que influyen en nuestra salud, la divulgación sobre campos electromagnéticos y radiofrecuencias, y el desarrollo de la Cohorte IMPaCT, proyecto con participación ciudadana que estudiará a miles de personas para impulsar la medicina predictiva y la prevención, con el objetivo final de tener más conocimiento para mejorar la salud de la población española.

La segunda sesión abordó el reto de combatir la desinformación en salud desde distintos ámbitos de la investigación y la comunicación científica. Bajo el título ¿Cómo combatimos la desinformación? Informar con rigor en salud, participaron María Iglesias, investigadora del Centro Nacional de Microbiología del ISCIII; María Santacreu, responsable de comunicación del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN); Verónica Fuentes, coordinadora de la Agencia SINC, y Pedro Carrascal, director general de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes. La mesa estuvo moderada por Rocío López Íñigo, del Departamento de Cultura Científica de FECYT.

En esta sesión se habló sobre el desafío de informar en salud con rigor en un contexto marcado por la desinformación, partiendo de una definición clara de qué es la desinformación sanitaria y por qué la ciudadanía es especialmente vulnerable ante ella. A lo largo del diálogo, se reflexionó sobre cómo la pandemia de COVID-19 ha transformado la relación entre ciencia, instituciones, medios y ciudadanía, dando lugar a una mayor participación y cuestionamiento, pero también a una sensación de incertidumbre y desorientación. Los y las ponentes han analizado los principales retos para trasladar la evidencia científica de forma comprensible, la pérdida de confianza en instituciones y medios, y el impacto directo de los bulos en la toma de decisiones de los pacientes. Asimismo, se han planteado estrategias para mejorar la comunicación, destacando la necesidad de anticiparse a la desinformación, fomentar el pensamiento crítico, reforzar el papel de los profesionales sanitarios y las asociaciones de pacientes, y lograr un equilibrio entre rigor, claridad y utilidad en la información que llega a la ciudadanía.

El encuentro concluyó con un monólogo divulgativo de Álvaro Morales, investigador del Instituto de Investigación de Enfermedades Raras (IIER) del ISCIII, que explicó con humor una de las líneas de investigación de su centro, protagonizada por una terapia celular que busca la destrucción selectiva de células tumorales gracias al uso de células madre mesenquimales y virus oncolíticos y finalizó con un espacio de intercambio entre asistentes y participantes.

La jornada se emitió en directo a través de los canales de YouTube de FECYT y del ISCIII y está disponible ahora para su visualización.