El MUNCYT acoge en su sede de A Coruña el Ómnibus, un carruaje de 1861

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FECYT
Viernes, 3 Febrero, 2017
El Ómnibus, un carruaje de 1861

El Ómnibus, un carruaje de 1861

El Ómnibus ha sido depositado temporalmente en el Muncyt por el Museo del Ferrocarril de Madrid. Esta pieza formará parte del espacio “Escaparate de Museo” de la sede coruñesa del Museo durante un año.

El Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, MUNCYT, de A Coruña ha presentado el  “Ómnibus”, una nueva pieza depositada de manera temporal por el Museo de Ferrocarril de Madrid y que formará parte del espacio denominado “Escaparate de Museos” durante un año. A la presentación han acudido la directora del MUNCYT, Marián del Egido y el director del Museo del Ferrocarril, Carlos Abellán.

En “Escaparate de Museos”, el Muncyt ofrece un diálogo con otro centro museístico mediante un video de presentación de ese centro, imágenes y una pieza significativa de su colección con un fondo gráfico que lo contextualiza. Este escaparate se renueva cada año. Hasta la fecha lo han ocupado piezas como el Citröen 5CV (1922) cedido por el Museo de Historia de la Automoción de Salamanca y la Computadora de desguace sensible al tacto humano escultura creada por Luis García Núñez (Lugán) en 1969 y prestada por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

El Ómnibus es un carruaje que se utilizaba para trasladar a los viajeros desde los centros urbanos hasta la estación de ferrocarril. El vehículo de tracción animal posee cuatro ruedas, un solo compartimento y capacidad para diez personas. Fue construido por Bernardo Rodríguez Rollán en 1861.

En 1819, Jacques Lafitte reintrodujo en la capital francesa este tipo de transporte, pero no fue hasta 1828 cuando el vocablo “ómnibus” (del latín omnĭbus, “para todos”) se asoció oficialmente a este vehículo. Se cuenta que tal asociación ese debe  a que el servicio de carruajes instaurado en Nantes en 1826 por Stanislas Baudry tenía su parada principal junto a una sombrerería, en la que se podía leer el cartel: “Omnes Omnibus”. Supuestamente, los empleados adoptaron la costumbre de decir “Voy al Omnibus”, y el término arraigó. Independientemente del origen del término, Stanislas Baudry lo oficializó cuando creó, en 1828, su Entreprise Générale de l'Omnibus. En 1829 George Shillibeer estableció en Londres un servicio de carruajes tirado por caballos, que está considerado como el primer ómnibus moderno, predecesor de los actuales tranvías y autobuses.