
Las empresas necesitan conocer las últimas tecnologías en las que se está trabajando, así como los últimos productos que están en el mercado. En definitiva, conocer las líneas de investigación y las patentes en la disciplina correspondiente. También interesa conocer las tecnologías emergentes y aquellas que quedan obsoletas. Por tanto, saber en una etapa temprana, los avances tecnológicos en el área de interés, es un tema prioritario. La incorporación de una tecnología eficiente puede ofrecer una ventaja competitiva a la empresa.
Los procesos de identificación y gestión de la Vigilancia constituyen dos
etapas claves en el arranque de cualquier proyecto de este tipo. Las
herramientas de estrategia tecnológica nos ayudarán a seleccionar qué debemos
vigilar. Podemos emplear para ello el análisis de patentes, tesis doctorales,
la vigilancia de tecnologías disruptivas o la cienciometría
(un indicador de la actividad científica y tecnológica).
En segundo lugar, interesa conocer qué hacen los competidores, en qué
investigan, dónde patentan, por dónde se mueven, para intentar seguirles.
Además, se debe perseguir asegurar el desarrollo del mercado internacional
La cooperación entre las diferentes universidades, centros tecnológicos,
empresas, consorcios y asociaciones innovadoras resulta fundamental para
obtener la mejor tecnología dentro de un área determinada que permita a la
empresa destacar del resto.
Y por último, pero no por ello menos importante, se intentará armonizar y organizar los estudios e investigaciones sobre los distintos estándares para, de este modo, impedir el duplicado del trabajo.
La gran mayoría de las empresas practican en mayor o menor medida alguna forma no consciente de Vigilancia Tecnológica. Los empresarios y técnicos conocen a través de congresos, ferias, revistas técnicas, los propios clientes y proveedores, asociaciones profesionales y centros técnicos con los que colabora, etc., los cambios que se producen en su sector.
Los beneficios que implica la implantación de un programa de Vigilancia Tecnológica e Inteligencia Competitiva (procesos estrechamente unidos y orientados a la mejora de la competitividad de las empresas) se pueden resumir en una mejora en cuanto a la posición global del negocio, añadiendo valor a sus productos y servicios y en una reducción del riesgo ante un posible fracaso empresarial. Se pueden producir además otra serie de factores positivos asociados tales como la creación de elementos útiles que permiten la difusión del conocimiento y la mejora de la comunicación entre los departamentos y los componentes de la organización.
Antes de comenzar cualquier actividad de Vigilancia debemos plantearnos los aspectos básicos de un enfoque de Vigilancia Tecnológica y prospectiva (Degoul, 1991):
La empresa deberá decidir sobre qué aspectos tiene que estar bien informada y cómo manejar esa información para que le permita anticiparse, reducir el riesgo en sus decisiones y conseguir unos óptimos resultados.
Resulta fundamental el proceso de protección de los resultados de la I+D+I propia. De nada sirve vigilar a los demás y planificar correctamente nuestros recursos de innovación si no se protegen los resultados alcanzados.
Más información:
Tena, J. y Comai, A.. "Los propósitos de la inteligencia en la empresa". El Profesional de la Información. 2001, vol.10, núm. 5, p. 11-20
Giménez, E. y Román, A. "Vigilancia tecnológica e inteligencia competitiva: conceptos, profesionales, servicios y fuentes de información". El Profesional de la Información. 2001, vol.10, núm. 5, p. 11-20