
Actualmente, la información sectorial constituye un elemento fundamental en
cuanto a la productividad y supervivencia de una empresa. Las empresas
europeas, por ejemplo, pierden unos 15.800 millones de euros al año trabajando
en innovaciones o en inventos que ya estaban patentados.
Hoy en día podemos encontrar disponible la mayoría de esta información en internet con lo cual resulta una herramienta indispensable, aunque su recolección y aprovechamiento se encuentran dificultadas debido a la dispersión y heterogeneidad de las fuentes.
La puesta en práctica de procesos de Vigilancia permite anticiparse, encontrar respuestas y localizar la información relacionada con un tema previamente definido, reducir riesgos, aumentar nuestra capacidad de innovación y por lo tanto incrementar nuestras posibilidades de éxito.
La gestión de la información empresarial se debe ocupar de dos tipos de información: externa e interna. Este proceso implica relacionar, comparar y valorar la información; a todo ello se le suele denominar benchmarking. Esta actividad habrá de servir para ayudarnos a desarrollar su propio marco de referencia, con la vista puesta tanto en la estrategia a corto y largo plazo.

Esquema sobre la importancia estratégica de la gestión de la información Fuente: Inteligencia Económica y Tecnológica: Guía para principiantes y profesionales
Los responsables de las labores de Vigilancia Tecnológica se encargan de la recopilación de todos estos datos y cada vez es más frecuente su labor de análisis y transformación en Inteligencia Competitiva.
El ciclo de la Inteligencia, de acuerdo con Bernhardt (1994), comprende los siguientes pasos: planificación, gestión y dirección inicial, obtención, análisis y procesamiento de la información, difusión de los resultados y acciones que se deben emprender.

Fuente: Adaptado a partir de Bernhardt (1994)
El proceso de Inteligencia, tiene lugar mediante un ciclo sistemático de etapas, las cuales pueden variar según los criterios de diferentes autores. Herring (1997) y Stollenwer (1998) representan el ciclo formado por cuatro etapas que revisan periódicamente los factores críticos de éxito. Asnthon y Klavans (1997) y Asnthon y Stacey (1995) amplían las etapas a seis, mientras que Palop y Vicente (1999) plantean tres funciones básicas para la Vigilancia (observar, analizar y aplicar). Por otro lado, Escorsa y Rodríguez (1997) proponen que la inteligencia se realice a través de seis etapas: planificación, selección de fuentes, análisis, difusión, decisión y acción. El mayor énfasis se observa en las etapas de planificación, y análisis del ciclo, aunque se recomienda seguir todas las etapas del ciclo para lograr resultados con valor estratégico para la organización.
El ciclo de la Inteligencia consiste pues en obtener una información,
procesarla y analizarla para, a continuación, difundir los resultados dentro de
Merece una mención especial el papel desempeñado en este aspecto por las Oficinas de Transferencia Tecnológica (OTRIs), las cuales se encargan de sistematizar y de atender las demandas tanto de universidades como de empresas y centros tecnológicos. En las empresas se encargan de identificar las tecnologías de interés, analizar a sus competidores y los desarrollos tecnológicos e identificar temas de cooperación con la universidad.
La relación Universidad - Empresa se ha considerado por varios autores un marco de estudio e implementación de sistemas de información e inteligencia, demostrando el interés creciente de la comunidad científica sobre este tema.
Más información
Inteligencia Económica y Tecnológica: Guía para principiantes y
profesionales
Organización de Estados
Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura
Servicio
gratuito de Vigilancia Tecnológica online. Fundación OPTI