Poco a poco se está tomando conciencia de lo perjudicial que puede ser un medio ambiente degradado sobre la salud de las personas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma, en su definición de "medio ambiente y salud", que en el concepto "se incluyen tanto los efectos patológicos directos de las sustancias químicas, la radiación y algunos agentes biológicos, como los efectos (con frecuencia indirectos) en la salud y el bienestar derivados del medio físico, psicológico, social y estético en general, comprendida la vivienda, el desarrollo urbano, el uso del terreno y el transporte".
Desde sus comienzos, la política medioambiental
de la Unión
Europea se ha venido guiando por consideraciones
de orden fundamentalmente sanitario. Se han
podido resolver numerosos problemas de medio
ambiente y salud, pero todavía queda
mucho por hacer, especialmente en relación
con las implicaciones sanitarias de exposiciones
crónicas tales como las expuestas por
la Agencia
Europea de Medio Ambiente, la OMS y
algunas organizaciones de ámbito nacional.
En ellas se indica que la interacción
entre medio ambiente y salud es más
estrecha y compleja de lo que se ha venido
pensando hasta ahora.
En sus artículos 152 y 174, el Tratado
de Amsterdam establece unas disposiciones encaminadas
a instaurar una acción comunitaria en el ámbito
del medio ambiente y la salud; la UE ya ha comenzado
a dar una respuesta a estas exigencias. En el Sexto
Programa de Acción Comunitario en Materia
de Medio Ambiente, la UE se planteó el objetivo
de "contribuir a un alto nivel de calidad de
vida y bienestar social para los ciudadanos, proporcionando
un medio ambiente en el que los niveles de contaminación
no tengan efectos perjudiciales sobre la salud humana
y el medio ambiente". El Programa
de Acción Comunitario en el Ámbito
de la Salud Pública (2003-2008) considera
el medio ambiente como un factor determinante de
la salud, mientras que los programas marco de investigación
de la UE han instaurado acciones específicas
de este ámbito.
Durante la última década, la Unión Europea ha ido creando legislación diversa relativa a agentes peligrosos para la salud tales como los productos químicos, los pesticidas, la contaminación del aire y del agua, el ruido, los residuos, y las radiaciones ionizantes.
Sin embargo, la verdadera interacción entre medio ambiente y salud se ha producido con la elaboración del texto denominado Estrategia europea sobre medio ambiente y salud, de 11 de junio de 2003. Éste tiene como objeto crear un marco que ayude a comprender mejor las relaciones de causa-efecto entre el medio ambiente y la salud, y a disponer de la información necesaria para desarrollar una política comunitaria integrada.
El primer ciclo del proyecto cubre de 2004 a 2010 y se denomina SCALE (acrónimo en inglés de Science, Children, Awareness, Legal instrument, Evaluation). Éste se va a centrar principalmente en la relación existente entre los factores medioambientales y cuatro aspectos primordiales:
La estrategia propuesta pretende alcanzar un mayor conocimiento de la incidencia en la UE de los factores medioambientales sobre la salud humana, con el fin de determinar cuál es la "carga de enfermedades" de la que son responsables aquellos y cuál puede ser la respuesta ante los retos que se presentan.
Los objetivos últimos de la estrategia propuesta son:
La estrategia se encamina ante todo a poner en relación el medio ambiente y la salud centrándose prioritariamente en una primera fase en una serie de efectos negativos sobre la salud considerados particularmente importantes.
La Comisión actuará como catalizador y plataforma de intercambios de forma que Europa logre un avance palpable en el terreno del medio ambiente y la salud, en beneficio ante todo de la infancia.
Paralelamente se han puesto en marcha diversos proyectos que tendrán como principal fundamento el estudio de tres agentes contaminantes: dioxinas, metales pesados y alteradores endocrinos.
Diversos factores como la contaminación del aire, el ruido, las condiciones medioambientales en la vivienda, la contaminación de las aguas, las exposiciones a agentes químicos, los campos electromagnéticos y las radiaciones, pueden provocar enfermedades respiratorias como asma, alergias, problemas de audición, insomnio, estrés conducente a la hipertensión y otras enfermedades coronarias, malformaciones congénitas y cánceres entre otros.
Profundizando en lo anteriormente expuesto, existen diversos efectos sobre la salud que se suponen provocados por factores medioambientales. Podemos considerar por ejemplo los siguientes casos:
La Unión Europea ha marcado como objetivo prioritario en cuanto a la investigación el establecimiento del Espacio Europeo de la Investigación, que a su vez contribuirá a la creación de un entorno de condiciones propicias para la investigación en Europa, utilizando el Programa Marco de Investigación y Desarrollo Tecnológico (IDT) como instrumento para lograrlo. La investigación sobre "medio ambiente y salud" ha sido incluida en dicho marco, desarrollándose los siguientes logros:
Como resultado de estos esfuerzos se está constituyendo una "masa crítica" de investigación en materia de medio ambiente y salud que contribuirá a la difusión e intercambio de sus resultados.
Se han lanzado también iniciativas especificas en áreas tales como el impacto de la contaminación atmosférica sobre la salud, los campos electromagnéticos, el agua, etc.
Los recientes progresos en el ámbito de la genómica permiten tener un mayor conocimiento global de la interacción entre el medio ambiente y el genoma humano. Aunque resulta muy prometedora, esta área de investigación es muy amplia y requiere un enfoque estructurado en el ámbito europeo.
El Centro Común de Investigación analizará las posibilidades y maneras de desarrollar un planteamiento paneuropeo en ámbitos prioritarios, como el de la salud infantil. Puede verse un primer ejemplo de acción coordinada en la red de investigación, subvencionada por la UE, que analiza la propensión de los niños y su exposición a genotóxicos. Las redes de la Fundación Europea para la Ciencia en materia de propensión genética a los elementos tóxicos medioambientales y su impacto sobre la salud humana, especialmente por lo referente a la interacción entre los factores nutricionales, medioambientales y genéticos en el desarrollo humano temprano, darán su aportación a esta investigación.
Dentro del contexto del Foro Europeo de la Salud se ha constituido una "Red de interpretación de la política de salud infantil y medio ambiente". Ésta servirá de orientación para la coordinación e interpretación de los resultados procedentes de la investigación realizada en numerosos proyectos. financiados por la UE sobre la salud ambiental y su incidencia en los niños y sobre la propensión genética a elementos tóxicos medioambientales, con vistas al desarrollo de la política.
Además, la Comisión pondrá a punto metodologías destinadas a permitir una determinación de las exposiciones, analizar la exposición combinada de factores medioambientales ligados a enfermedades particulares (p. ej., desarrollo de determinados cánceres) y realizar evaluaciones de riesgo que tengan en cuenta la sensibilidad individual y la predisposición genética.
La Comisión fortalecerá la base de investigación acerca de la valoración económica del impacto de las políticas, medidas y tecnologías en materia sanitaria, haciendo especial hincapié en el medio ambiente y la salud infantil.
Se han venido desarrollado diversas actividades en este ámbito en relación con los trabajos desarrollados en la UE, entre las cuales citamos las más destacadas: