
Con un considerable retraso, respecto a otros países europeos en donde ya en el siglo XVII se editaban publicaciones periódicas científicas (en Alemania Acta eruditorum comienza a publicarse en 1682, en Francia Journal des Savants, fundado por Colbert en 1665, es una referencia ejemplar de un periódico dedicado a la reseña y crítica de libros de carácter literario o científico, etc.), en España las primeras revistas que hoy entenderíamos como estrictamente científicas comenzaron a editarse a mediados del siglo XVIII. Su objetivo era la difusión de los resultados de los experimentos llevados a cabo en los laboratorios. A partir de este momento, este tipo de boletines fueron adaptados para ser el medio más apropiado de información acerca de los nuevos resultados efectuados por la comunidad científica, algo impensable para los investigadores si tuviesen que utilizar sus propios canales, ya que no sería garantía total de su difusión total.
Durante esta época, la Royal
Society de Londres decide incorporar el proceso
de revisión por expertos en
La producción científica se multiplicó a tal ritmo que en la década de los
60, los responsables de los programas de investigación nacionales de los países
más activos en investigación, liderados por Estados Unidos, se encontraron ante
la necesidad de establecer planes generales de investigación que les
permitiesen priorizar. Nace así el primer núcleo estructurado en red de
información y documentación científica liderado por
A lo largo de la historia, y a medida que el número de revistas crece, éstas
han sido gestionadas por diferentes empresas editoriales que se encargan de la
selección, revisión y publicación de los artículos enviados por diferentes
investigadores, para poder más tarde distribuirlas a distintas instituciones
académicas con el fin de ser consultadas por la comunidad científica nacional e
internacional. De forma paralela, organizaciones académicas o empresariales han
recogido, analizado y clasificado numerosas revistas científicas y han creado
sus propias bases de datos en diferentes áreas del conocimiento, que sirven de
herramienta primordial y necesaria, para que cualquier científico, profesional
o usuario pueda localizar cualquier información especializada.
A partir del nacimiento de Internet, la edición científica de revistas se ha
visto bastante marcada. Cada vez son más los títulos que se publican en este
medio. De hecho, Internet está cambiando los patrones de comunicación entre los
científicos e investigadores, así como su estilo de trabajo. La edición
científica tradicional se ha visto alterada
Entre las últimas publicaciones de la Comisión Europea
destaca un nuevo estudio que analiza el sistema de publicaciones
científicas en Europa. Se trata de un informe elaborado para la Comisión por un
grupo de expertos, dirigidos
Dicho estudio explora la evolución económica y técnica de los mercados y empresas editoriales de las publicaciones científicas en el viejo continente. A pesar de algunos cambios significativos, como el creciente uso de Internet, el informe confirma que estos boletines científicos son el canal fundamental para la difusión del conocimiento científico. Las revistas científicas como fuente de información, garantizan la difusión de los resultados de las investigaciones, y son la condición previa para una investigación complementaria y para la transformación del conocimiento en distintos productos y servicios innovadores. Este tipo de publicaciones científicas certifican, además, la calidad del trabajo de cualquier investigación.
Dada la consideración de la inversión pública en investigación, se plantea la importancia de que las publicaciones que comunican sobre dicha investigación sean accesibles y asequibles a un público lo más amplio posible.
El estudio realiza una serie de recomendaciones:
- Garantizar el acceso público a la investigación financiada con fondos públicos
- Garantizar la competencia justa en
- Clasificar las publicaciones científicas según su calidad, definida ésta no sólo en base a la excelencia científica pura, sino también en función de otros factores, como la gestión de los derechos de autor, y las facilidades de búsqueda y archivo
- Desarrollar estrategias de fijación de precios
- Examinar posibles fusiones futuras en el sector
- Promover el desarrollo de las publicaciones electrónicas, fomentando por ejemplo, la financiación pública y las asociaciones público-privadas, para la creación de archivos digitales en áreas que dispongan de poca inversión privada.
A nivel internacional, podemos centrarnos en los datos recogidos a partir del directorio de revistas ULRICH’S (2005), la principal base de datos mundial de publicaciones periódicas. Aquí se recogen periódicos, anuarios, boletines, revistas científicas…, de todas las disciplinas del saber.
Centrándonos en las publicaciones periódicas de tipo científico, el 14%
(54.857) de las mismas están clasificadas como académicas/científicas, de las
cuales el 36% (19.874) son electrónicas (un porcentaje superior en un 16%
respecto a 2003).
|
Total publicaciones |
387.544 |
|
Académicas |
54.857 |
|
Académicas electrónicas |
19.874 |
Fuente: ULRICH's (Edición 2005)
A su vez, la información publicada crece de manera exponencial siendo no posible el acceso directo, y mucho menos el poder asimilar de forma directa la totalidad de su contenido. La misma ciencia ha desarrollado nuevas técnicas que pueden contribuir a solucionar el problema de la saturación de información, como es el caso de los estudios cuantitativos de la información que, para diferentes fines, comienzan a desarrollarse a finales de los años 80.
Uno de ellos, es
Otro ejemplo sería la informetría que es otra
disciplina instrumental de las ciencias de
Por último, nos encontraríamos con la cienciometría que es aquella disciplina que estudia los aspectos cuantitativos de la ciencia como actividad económica, que forma parte de la sociología de la ciencia y encuentra aplicación en el establecimiento de las políticas científicas. La cienciometría emplea, al igual que las otras dos disciplinas anteriores, las técnicas métricas para la evaluación de la ciencia, y examina el desarrollo de las políticas científicas de diferentes países y organizaciones. Analiza la información mediante indicadores bibliográficos seleccionados, y se basa en el recuento del número de ocurrencias de una palabra clave o grupos de palabras clave en los documentos seleccionados.
Recientemente estas aplicaciones se han extendido a las empresas productivas y de servicios como parte de las herramientas empleadas en la vigilancia científica y tecnológica, así como en los llamados observatorios de ciencia y tecnología.
En la práctica, las empresas que están suscritas a diferentes publicaciones periódicas terminan dándose cuenta de que sus empleados a menudo reconocen ignorar la existencia de fuentes escritas, y prefieren Internet para la búsqueda de una información determinada. Por esta razón, debería establecerse una plataforma de conocimiento utilizando revistas seleccionadas en base a las necesidades reales o estrategias de la empresa.
Aunque las publicaciones son bastante accesibles por su precio de adquisición, es difícil definir el resto de los costes, como los recursos humanos y el tiempo necesario en la gestión de esta información.
De acuerdo con EBSCO Information Services, la previsión de precios para el año 2006 es similar a la del año 2005. La tendencia histórica parece ser la misma que en años anteriores.
Los periódicos, revistas y libros son, en resumen, una fuente muy importante de información, pero que desde luego no es fácil de manejar. Son necesarios muchos recursos en tiempo y personal especializado para seleccionar los artículos e informaciones de interés.
Fuentes
Revista Nutrición Hospitalaria, 2003. XVIII (4) 177-180. J. Veiga de Cabo