Para realizar el análisis de la situación actual del mercado de trabajo femenino, se van a utilizar los datos que el Instituto Nacional de Estadística publica en su Encuesta de Población Activa. En primer lugar, es necesario desglosar la metodología que se lleva a cabo para la elaboración de estas cifras, y las definiciones inherentes a la misma.
La Encuesta de Población Activa (EPA) es una investigación por muestreo de periodicidad trimestral, dirigida a la población que reside en viviendas familiares del territorio nacional y cuya finalidad es averiguar las características de dicha población en relación con el mercado de trabajo. Los entrevistadores del Instituto Nacional de Estadística se ponen en contacto, (personal o telefónico), con las viviendas seleccionadas para formar parte de la muestra y posteriormente recoger la información de las personas que residen en ellas.
La finalidad principal de la Encuesta de Población Activa (EPA) es conocer la actividad económica en lo relativo a su componente humano. Básicamante, está orientada a ofrecer datos de las principales categorías poblacionales en relación con el mercado de trabajo (ocupados, parados, activos, inactivos) y a obtener clasificaciones de estas categorías según diversas características. También posibilita la elaboración de series temporales homogéneas de resultados. Por último, al ser las definiciones y criterios utilizados coherentes con los establecidos por los organismos internacionales que se ocupan de temas laborales, permite la comparación con datos de otros países. Se obtienen resultados detallados para el conjunto nacional. Para las comunidades autónomas y las provincias, se ofrece información sobre las principales características con el grado de desagregación que permite el coeficiente de variación de los estimadores.
Las definiciones están basadas en las recomendaciones aprobadas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en la Decimotercera y Decimosexta Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo (Ginebra, 1982 y 1998, respectivamente).
Por otra parte, todas las características definidas están referidas al concepto nacional y no al interior de acuerdo con las definiciones del Sistema Europeo de Cuentas Nacionales y Regionales (SEC-95). Esto es así ante la imposibilidad de recoger información de la población que trabaja en España y reside en el extranjero, puesto que la Encuesta va dirigida a la población que habita en las viviendas familiares del territorio nacional.
Población activa
Es el conjunto de personas de unas edades determinadas que, en un período de referencia dado, suministran mano de obra para la producción de bienes y servicios económicos o que están disponibles y hacen gestiones para incorporarse a dicha producción. Según que el período de referencia sea largo (de doce meses, por ejemplo) o corto (de una semana como máximo) quedará reflejada una situación habitual o coyuntural, respectivamente.
En la EPA, dado su carácter periódico,
se ha optado por lo segundo, tomando la semana como
período de referencia.
En esta Encuesta, por tanto, la población
económicamente activa comprende todas las
personas de 16 o más años que durante
la semana de referencia (la anterior a aquélla
en que corresponde realizar la entrevista según
el calendario) satisfacen las condiciones necesarias
para su inclusión entre las personas ocupadas
o paradas, según se define más adelante.
La población activa recogida en la Encuesta queda subdividida en:
Población ocupada
Es la formada por todas aquellas personas de 16 o más años que durante la semana de referencia han tenido un trabajo por cuenta ajena o ejercido una actividad por cuenta propia, según las definiciones dadas a continuación.
A) Son personas con trabajo por cuenta ajena o asalariadas todas las que entren en las siguientes categorías:
Las personas ausentes de su trabajo por causa de enfermedad o accidente, conflicto laboral, suspensión disciplinaria de empleo y sueldo, vacaciones, licencia de estudios, licencia de maternidad u otra clase de licencia, ausencia voluntaria, desorganización temporal del trabajo por razones tales como mal tiempo o averías mecánicas, se consideran como personas con trabajo. Las suspendidas o separadas de su empleo a consecuencia de una regulación del mismo, se consideran asalariadas si el empleador les paga al menos el 50 por ciento de su sueldo o si van a reincorporarse a su empleo en los próximos tres meses. Los aprendices que hayan recibido una retribución en metálico o en especie y los estudiantes que hayan trabajado a cambio de una remuneración a tiempo completo o parcial se consideran como personas asalariadas y se clasifican como trabajando o sin trabajar sobre la misma base que las demás personas con trabajo por cuenta ajena. Los miembros activos de las fuerzas armadas figuran también entre la población asalariada.
No se considerarán asalariadas a las siguientes personas:
B) Se considerarán personas con una actividad por cuenta propia todas las incluidas en las siguientes categorías:
Según esta definición, ejercen una actividad por cuenta propia: los empresarios, los trabajadores independientes, los miembros de cooperativas que trabajan en las mismas y los trabajadores familiares no remunerados (ayudas familiares).
No se considerarán ocupadas por cuenta propia a las siguientes personas:
Población parada o desempleada
Se considerarán paradas a todas las personas de 16 o más años que reúnan simultáneamente las siguientes condiciones:
También se consideran paradas las personas de 16 o más años que durante la semana de referencia han estado sin trabajo, disponibles para trabajar y que no buscan empleo porque ya han encontrado uno al que se incorporarán dentro de los tres meses posteriores a la semana de referencia. Por lo tanto, en este caso no se exige el criterio de búsqueda efectiva de empleo.
Las personas ausentes del trabajo a consecuencia de una suspensión por regulación que no sean consideradas ocupadas, esto es aquellas cuyo empleador les paga menos del 50 por ciento de su sueldo y que van a reincorporarse a su empleo después de pasados tres meses, son paradas si han buscado trabajo y están disponibles para desempeñarlo.
Si una persona satisface las condiciones de la definición de parado se considerará como tal, aunque compatibilice esta situación con otras como la de estudiante o labores del hogar. Los parados se subdividen en: parados que buscan primer empleo y parados que han trabajado anteriormente.
Población inactiva
La población económicamente inactiva abarca a todas las personas de 16 o más años, no clasificadas como ocupadas ni paradas ni población contada aparte durante la semana de referencia.
Comprende las siguientes categorías funcionales:
Atendiendo a los motivos de estar en situación de inactividad, se puede subdividir a los inactivos en los siguientes grupos:
A) Personas sin trabajo pero disponibles para trabajar:
B) Personas sin trabajo y no disponibles para trabajar:
Población contada aparte
Los varones que cumplían el servicio militar obligatorio (o servicio social sustitutorio) se consideraban población contada aparte, esto es, no se les incluían entre los activos ni entre los inactivos, independientemente de que en la semana de referencia hubieran trabajado o no. El servicio militar obligatorio desapareció en diciembre de 2001.
Esquema: Clasificación de la población
Las principales cifras derivadas de las categorías poblacionales en relación con el mercado de trabajo, nos permiten hacer una evaluación en el tiempo de la evolución de la actividad económica en lo relativo a su componente humano.
Para realizar este análisis es relevante desglosar las tasas de actividad (enlace), tasas de ocupación (enlace) y tasas de paro registradas en los últimos años en España, diferenciándolas según el sexo.
Estas cifras son las siguientes:
Tabla: Tasas de actividad, ocupación y paro
Gráfico: Evolución de la tasa de actividad
La tasa de actividad en España en el mercado de trabajo femenino, en datos actuales, alcanza el 45.09% del total. Estas cifras se han incrementado casi un 15% en los últimos 20 años. Pese a este hecho la diferencia con respecto a la tasa de actividad masculina es muy elevada, ya que esta se sitúa en torno al 67.72% del total de hombres.
Comparando estas tasas de actividad con el resto de la UE, se observa que España ostenta una tasa de actividad femenina inferior a la media del total de los 15 países miembros tradicionales, donde tan sólo Grecia e Italia poseen una tasa inferior a la española. Estas cifras desvelan un problema estructural que históricamente se viene dando en la composición del mercado de trabajo español desde hace años, si bien es cierto que se ha evolucionado positivamente en el tiempo.
Además estos datos contrastan con la tasa de actividad masculina, que difiere casi en un 20% frente a la tasa femenina registradas en el mismo año (2004), hecho que supone una importante brecha entre ambos sexos.
Tabla: Tasas de actividad en la UE
Tasas de ocupación
Gráfico: Evolución de la tasa de ocupación
La tasa de ocupación femenina en España ha aumentado notablemente en las últimas dos décadas situándose en un 38,6%, lo que supone un incremento de 16 puntos porcentuales. No obstante este valor es muy inferior al registrado por los hombres para este periodo, que actualmente se cifra en un 62,60%.
Por edades, la tasa de ocupación alcanza sus valores máximos entre las mujeres de 25 a 29 años y de 30 a 39 años, siendo este último periodo de edad el que ha registrado un mayor incremento en el tiempo, de aproximadamente un 6% en los últimos 4 años.
Tabla: Tasa de edades y tasa de ocupación
En cuanto a la composición del mercado de trabajo femenino, cabe destacar que las profesiones que registran una tasa de ocupación mayor son las de Administrativo y aquellas relacionadas con servicios de restauración, personales, protección y de venta. A continuación, se encuentran las técnicas profesionales científicas e intelectuales, que registran una tasa de ocupación muy similar a aquellas mujeres que no precisan cualificación para realizar su trabajo. La tasa de ocupación inferior es la registrada por los trabajos de corte artesano, de industrias manufactureras, construcción y minería.
Tabla: Tasa de ocupación según la ocupación profesional
Por último comparando las cifras españolas con las del resto de la UE-15 se observa que sólo dos países, Grecia y Italia, registran tasas de ocupación inferiores a las cifradas por el mercado de trabajo femenino en España. Esto deja en evidencia la composición del mercado laboral femenino español si bien el incremento producido en los últimos años ha sido notable (un 10%).
Tabla: Tasa de ocupación en la UE
Gráfico: Evolución de la tasa de paro
La tasa de paro es el último indicador que proporciona una información valiosa para mostrar la realidad del mercado de trabajo femenino en España.
En la actualidad, la tasa de paro femenina se sitúa en torno al 14,39% según los datos de la EPA. Este indicador alcanzó sus valores máximos en los años 90 llegando a suponer el doble de la tasa actual (años 93, 94, 95). Pese a esto, la tasa de paro femenino duplica a la tasa masculina situada en un 7,55%.
Analizando estas tasas en función del sector de actividad y tomando como referencia los últimos tres años (2002, 2003 y 2004) se observa que la tasa de paro más alta se concentra en el sector agrícola con un 24,19% y que la tasa inferior se registró en el sector servicios con unos valores muy parejos a los que proporcionan el sector de la industria y el de la construcción.
Tabla: Tasa de paro por sector de actividad
Por edades la tasa de paro más alta se establece en mujeres con una edad comprendida entre los 16 y los 19 años, y 20 - 24, reduciéndose ésta proporcionalmente con el aumento de la edad de referencia, debido a que se computan sólo aquellas personas que buscan empleo en la semana de referencia, no haber tenido un empleo por cuenta ajena ni por cuenta propia durante la semana de referencia, estén buscando empleo, es decir, que hayan tomado medidas concretas para buscar un trabajo por cuenta ajena o se hayan decidido a establecerse por su cuenta durante el mes precedente y estén disponibles para trabajar, es decir, en condiciones de comenzar a hacerlo en un plazo de dos semanas a partir del domingo de la semana de referencia. A medida que aumenta la edad, estas condiciones son más difíciles de cumplir.
En cuanto a los hombres la tasa de paro gira en torno a una horquilla de unos 10 a 5 puntos porcentuales de diferencia, si bien en muchos casos los valores de las tasas femeninas son el doble de las masculinas para el mismo rango de edad.
Tabla: Paro por edades
Finalmente, y como dato más significativo de la situación actual que atraviesa España en lo que se refiere al mercado de trabajo femenino, resulta alarmante que la tasa de paro de la mujer española duplica a la media de todas las tasas de los principales países miembros (UE-15). Esta cifra deja al descubierto una problemática social y económica de la propia composición y funcionamiento de nuestro mercado de trabajo, y más teniendo en cuenta, que las cifras de paro masculinas están en equilibrio con la media europea.
Tabla: Tasa de paro de la UE