En pleno siglo XXI todavía son de actualidad los estudios que analizan la incorporación de la mujer al mercado de trabajo. El panorama ha mejorado considerablemente en los últimos años, pero, aún así, hay peculiaridades del mercado de trabajo que establecen claras diferencias entre géneros.
El pasado 8 de marzo, "Día Internacional de la Mujer Trabajadora", todos los medios de comunicación nacionales dieron amplia información sobre la posición actual de la mujer en el mercado laboral. Todos ellos trataban temas como:
La situación de la mujer en la España de hoy se podría resumir del siguiente modo: La participación de la mujer en el mercado laboral aumenta, especialmente en las edades centrales, coincidiendo con la vida familiar. También aumenta el porcentaje de mujeres asalariadas, hecho que confirma que su situación laboral está cada vez más formalizada y socialmente reconocida. Aumenta el número de mujeres empleadas con estudios superiores y su presencia se hace patente en casi todos los sectores económicos. Sin embargo, si bien es cierto que las mujeres acceden al trabajo, no deja de ser menos cierto que aún se sitúan lejos del poder, feudo que aún mantiene la población masculina. La tasa de incorporación de la mujer a cargos directivos es aún menor al 5%.
Para una mujer suele ser difícil encontrar un empleo, de ahí que los programas de ayuda a los grupos menos favorecidos las incluya como uno más, entre los jóvenes en busca del primer empleo y los minusválidos. Además, cuando lo encuentra, se caracteriza por su precariedad. Y por último, la remuneración que recibe generalmente una mujer es menor que la que recibe un hombre.
Estas características las vamos a desarrollar en los distintos apartados de este especial. Por último, la mayoría de las cifras utilizadas para este estudio, proceden de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística.