Este apartado está basado en el estudio "Mujer y Empleo: opciones y decisiones" elaborado por Círculo de Progreso. El estudio está fundamentado en entrevistas personales con 150 mujeres del ámbito del empleo cualificado (directivas y consejeras delegadas, juezas y fiscales, empresarias y políticas, científicas y catedráticas, artistas e intelectuales, diseñadoras y arquitectas, periodistas y deportistas...).
La investigación nos acerca de primera mano la realidad personal de la mujer cualificada española donde se valoran las opciones y las decisiones que definen su trayectoria profesional.
Para la mujer española, la carrera profesional se dibuja con un trazo homogéneo y continuo, con escasas fluctuaciones. El valor medio es de 1,3 cambios de trayectoria por mujer (según datos de Círculo de Progreso). Los resultados demuestran que dicha coherencia está relacionada con la existencia de un hilo conductor vocacional. Según las entrevistadas las decisiones que más han influido al inicio de sus carreras son aquellas de carácter profesional por encima de las personales o formativas.
En las fases iniciales de la carrera profesional de la mujer entran en juego distintos factores que van a definirla. La formación es la más significativa, pero también existen referentes personales y antecedentes familiares que actúan como modelos a seguir. Cuando estos referentes se dan, proceden fundamentalmente de la figura materna o paterna.
Gráfico: Alumnos universitarios matriculados según área del conocimiento. Curso 2001-02
Fuente : Elaborado a partir de los datos recogidos en Mujeres en cifras del Instituto de la Mujer
La mayoría de las mujeres siguen eligiendo titulaciones consideradas tradicionalmente "femeninas". Del total de alumnos matriculados en el curso 2001-02, sólo el 26,95% de mujeres optaron por una carrera técnica frente al 73,05% de varones matriculados. El mayor porcentaje de alumnas se registra en las titulaciones de Ciencias de la Salud (73,17%), Humanidades (63,27%) y Ciencias Sociales y Jurídicas (62,04%). Si bien estos valores han sido similares en cursos anteriores, la evolución del número de alumnas en titulaciones técnicas es ascendente.
El contexto personal en el que se desarrolla la vida profesional de la mujer es un factor clave para su progresión. Para las profesionales consultadas en el estudio Mujer y Empleo, los frenos que más inciden al inicio de sus carreras son los relacionados con el ámbito personal. Un elemento, que se perfila como trascendental a la hora de explicar el bajo número de mujeres en puestos directivos, como se señalará en el siguiente apartado sobre contexto profesional.
En una sociedad, comunidad o grupo social determinado existen una serie de actitudes, comportamientos y capacidades propios de cada género, que hacen que se perciban como masculinas o femeninas ciertas actividades y responsabilidades. Considerados inherentes al sexo de la persona, los roles de género pueden definir la carrera profesional del individuo enmarcándola en un contexto determinado. Las empresarias, las profesionales liberales y las de administraciones públicas son las que menos valor otorgan al concepto de rol.
Gráfico: Trayectorias y percepción del concepto de rol
Fuente: Mujer y empleo de Círculo de Progreso
Uno de los indicadores más claros de la desigualdad de oportunidades entre hombres y mujeres dentro del ámbito laboral es la discriminación hacia la mujer profesional . Bajo este concepto se recogen dos tipos de distintos de discriminación:
Los datos que se desprenden de las entrevistas reflejan una baja percepción de la discriminación de género. Si bien, son en las trayectorias institucional y liberal, donde la percepción personal de este tipo de discriminación es mayor.
Por su parte, la percepción de discriminación retributiva se da más entre las trayectorias institucional y política, y menos en la académica y mujeres con profesiones liberales.
Gráfico: Trayectorías y discriminación de género
Gráfico: Trayectorías y discriminación retributiva
Fuente: Mujer y empleo de Círculo de Progreso
Tanto desde entornos institucionales como empresariales, están surgiendo una serie de políticas de actuación dirigidas a integrar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en el ámbito laboral. Dentro de estas actuaciones distinguimos, por un lado, medidas de conciliación orientadas a facilitar la compaginación entre el trabajo y la vida familiar. Por otro lado, las medidas de discriminación positiva cuyo papel es el de potenciar y garantizar la presencia de la mujer en diversos ámbitos organizativos y con poder de decisión. Las entrevistas realizadas ponen de manifiesto la baja percepción que sobre este tipo de medidas tienen las profesionales en su entorno laboral.
Uno de los datos que más llama la atención en el panorama laboral actual es el bajo porcentaje de mujeres en puestos de máxima responsabilidad (menos del 3%, según datos de la International Labour Organization). A la luz de las entrevistas, los factores personales son, frente a los sociales, los que más influyen en este aspecto. Condiciones personales que hacen variar el ritmo de la carrera profesional de la mujer, interrumpiéndola o impidiendo el ascenso a escalones superiores.