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Noviembre 2001
Guerra Química y Biológica

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Armas biológicas
De forma similar al empleo de las armas químicas, el empleo de las armas biológicas no es algo que se haya originado en los últimos tiempos, sino que se remonta a épocas muy anteriores.

La primera documentación data del siglo VI antes de Cristo. Los asirios envenenaron los pozos de agua del enemigo con ergotamina, producida por el cornezuelo del centeno. Esta toxina produce efectos gastrointestinales severos.

La Peste Negra que diezmó Europa durante la Edad Media pudo haber pasado a Europa a través de los supervivientes de Kaffa (Crimea). Parece ser, que durante el asedio de esta ciudad por los Tártaros, éstos tuvieron un brote de peste. En un intento para que la plaza se rindiese, lanzaron los cadáveres dentro de la cuidad. Esto originó una terrible epidemia que dio como resultado la rendición de la plaza.

También existe documentación del uso de la viruela como arma biológica. El Ejército Británico utilizó ropas infectadas de viruela frente a los nativos americanos que militaban con los franceses durante la Guerra de Francia con los indios. El Ejército americano durante el sometimiento de los indios en las grandes llanuras, usó mantas infectadas con viruela con resultados devastadores.
Japón también utilizó bombas que contenían material contaminado de peste y tifus en la campaña contra Corea y Manchuria. En épocas muy recientes como en la Guerra del Golfo, los iraquís utilizaron material biológico, agentes del Anthrax, toxinas botulíticas y el Clostridium perfringens.

Finalmente, en 1972 se firmó el acuerdo que prohibía la producción y almacenamiento de armas y toxinas biológicas (BTWC). Este acuerdo se firmó simultáneamente en Londres, Moscú y Washington. Hasta la fecha actual, este acuerdo lo han firmado además de Estados Unidos, Gran Bretaña y la URSS, 130 estados de todo el mundo.
Maniobras militares con armas biológicas

Agentes biológicos considerados como armas biológicas

Este documento ha sido elaborado a partir del Hanbook "Medical Management of Biological Casualties" Editado por U.S. Army Medial Research, Institute of Infectious Diseases, 1999

Muchas bacterias, virus y toxinas han sido mencionadas en varias fuentes de la literatura como posibles agentes biológicos utilizados en la guerra biológica. A pesar de que cada uno de estos organismos tienen características muy diferentes, algunos comparten características comunes:

1.- Se pueden dispersar en aerosoles (partículas sólidas o líquidas disueltas en un gas), de forma que pueden permanecer suspendidos bajo ciertas condiciones climatológicas durante horas, pudiendo ser inhaladas por la víctimas a través del sistema respiratorio.

Los aerosoles pueden dispersarse con tecnologías muy simples, incluyendo sprays industriales que pueden generar un tamaño de partícula más pequeña. La forma en que estos aerosoles se pueden difundir es a través de aviones, barcos, y armamento militar

2.- Las condiciones climatológicas son un factor clave en la expansión de los agentes. La velocidad del viento suele ser más baja durante la noche y la madrugada, lo que presenta una situación ideal para la dispersión de los aerosoles.

3.- Otra posible fuente de contagio de los agentes biológicos es por ingestión de los mismos, a través de alimentos o aguas contaminadas. En general, esta forma de contaminación presenta menor importancia que la trasmitida por vía respiratoria.

El impacto potencial de las armas biológicas está perfectamente ilustrado en la publicación de 1970 "
Health Aspects of Chemical and Biological Weapons" de la "Organización Mundial de la Salud". Se estima que 50 Kg de esporas de Bacillus Anthrax por ejemplo, expandido en 2 Km a una población de 500.000 personas no protegidas, en condiciones meteorológicas ideales, puede viajar hasta 20 Km y afectar hasta 1.250.000 cuando pasa la nube. Por tanto, una ofensiva con armas biológicas de ciertos organismos biológicos, bajo condiciones meteorológicas propicias, puede ser realmente un arma de destrucción en masa.

Además, es necesario considerar el impacto desbordante en los sistemas sanitarios de un país cuando se origina un ataque de estas características (escasez de medicamentos, colapso en los hospitales y centros de salud, aumento de las medidas profilácticas) y, por último, el pánico que se desencadena por parte de la población civil en estas circunstancias, lo que contribuye aún más a colapsar el sistema de salud.

La respuesta médica al tratamiento de un ataque biológico puede ser diferente dependiendo de si es antes de la exposición o si ésta ya ha tenido lugar. En el primer caso, una inmunización activa o profilaxis con antibióticos puede prevenir la enfermedad cuando ocurre la exposición. En el segundo caso, inmunización activa o pasiva, así como un tratamiento con antibióticos o antivirales mejora los síntomas. Existen excelentes vacunas y antitoxinas para la mayoría de los agentes biológicos y actualmente se siguen desarrollando más.

Bacterias Virus Toxinas
Anthrax Viruela Toxina Botulínica
Brucelosis Encefalitis Equina Venezolana Enterotoxina B Estafilócica
Cólera Fiebres Hemorrágicas Víricas Ricino o Higuerilla
Meliodosis T-2 Micotoxinas
Peste
Tularemia
Fiebre Q