
La gripe es una de las enfermedades más antiguas y comunes que se
conocen.
Hacia el año 412 a.C., Hipócrates definió por primera vez la enfermedad
y desde la primera pandemia de gripe en 1580 se han producido 31
pandemias causadas por esta enfermedad, tres de las cuales en el
siglo XX: en 1918 ("gripe española"), 1957 ("gripe
asiática") y 1968 ("gripe de Hong Kong"). La capacidad
de mutación de los virus causantes hace que se produzcan nuevas
cepas para las que no posee inmunidad el ser humano. Cuando esto
ocurre, la mortalidad debida a la gripe puede ser muy importante,
tal como ocurrió durante la pandemia de "Gripe Española"
de 1918-1920 durante la cual murieron más de 20 millones de personas
debido a la enfermedad.
La Gripe es una enfermedad vírica del tracto respiratorio causada
por el virus de la influenza (virus RNA). Se distinguen tres tipos
de virus de la gripe: A, B y C, según las características antigénicas
de dos de sus proteinas internas.
Los virus de los tipos A y B son responsables de las epidemias que
ocurren casi cada invierno y que causan elevadas tasas de hospitalización
y muerte.
El virus tipo C suele causar una enfermedad respiratoria moderada
e incluso, a veces, asintomática y generalmente no produce epidemias
por lo cual su impacto sobre la salud pública es menor.
El virus de la gripe tiene una membrana limitante y está rodeado por
un envoltorio compuesto principalmente por dos glucoproteinas, una
con actividad hemaglutinante y otra con actividad semejante a la neuraminidasa.
Ambos antígenos son específicos de la cepa.
El virus tiene una gran capacidad de mutación, con lo cual cambia
algunas de sus características, de tal manera que la cepa de virus
circulante una temporada puede ser diferente a la de la temporada
anterior. Esta gran capacidad de mutación es muy dificil de controlar,
por lo cual la gripe no se puede erradicar y sigue siendo una de
las enfermedades más frecuentes.
El virus pasa fácilmente de una persona a otra a través del aire por
las gotitas y pequeñas partículas eliminadas cuando los individuos
afectados tosen o estornudan. La transmisión también puede ser a
través de las manos, elementos inanimados u otro contacto personal.
El virus entra en el cuerpo a través de la nariz o la garganta. La
enfermedad se transmite rápidamente entre las personas especialmente
en situaciones en las que existe una elevada densidad de población.
El frio y el tiempo seco permiten al virus sobrevivir largo tiempo
fuera del cuerpo.
En las células infectadas el virus se replica en 4-6 horas, extendiendose
en las próximas horas a un gran número de células respiratorias.
El periodo de incubación de la enfermedad antes de la aparición de
los síntomas es de 18-72 horas. La mayor parte de las personas infectadas
desarrollan la enfermedad durante 6-10 días.
Generalmente la gripe aparece de forma repentina con los siguientes
sintomas:
- Fiebre alta (39º-40ºC) que aparece de forma súbita y persiste
3 o 4 días.
- Fatiga y debilidad importantes que pueden prolongarse durante
2 o 3 semanas.
- Dolor de cabeza intenso
- El dolor en músculos y articulaciones puede ser importante.
- Tos intensa y algunas veces estornudos.
- Dolor de garganta.
- Lagrimeo ocular.
- Congestión nasal.
- Gran postración.
La severidad de la gripe, tanto en las epidemias como en las pandemias,
es muy variable. Además, la tasa de infecciones asintomáticas, en
algunas epidemias ha llegado a ser significativamente alta.
La mayoría de las personas se recuperan en 1-2 semanas sin requerir
ningún tratamiento médico. En los niños, ancianos y personas con
otra patología de base la gripe puede llegar a ser una enfermedad
seria. En este último caso la gripe puede producir complicaciones
severas de la enfermedad de base, neumonía y muerte.
- Complicaciones de las vías respiratorias altas: otitis, sinusitis,
etc.
- Complicaciones pulmonares: neumonías bacterianas secundarias.
- Complicaciones extrapulmonares: descompensación de enfermedades
subyacentes (insuficiencia cardiaca o renal, diabetes, etc.).
- Personas
mayores de 65 años
- Pacientes con enfermedad crónica respiratoria, cardiaca o renal.
- Diabéticos
- Pacientes inmunodeprimidos
- Personas con elevado riesgo de contagio, etc.
La gripe es una enfermedad altamente contagiosa, que puede afectar
a cualquier persona. Cada año afecta del 10% al 40% de la población
mundial.
Se presenta en epidemias estacionales y generalmente se debe a cambios
menores en las proteinas antigénicas del virus de la gripe. La gripe
también se presenta en forma de pandemias que son debidas a importantes
variaciones antigénicas independientes de la estación, aunque estas
pandemias sólo ocurren ocasionalmente.
La gripe es entre las personas de más de 65 años y la población más
vulnerable una causa importante de muerte y de complicaciones.
En Estados Unidos causa cada año entre 150.000 y 200.000 hospitalizaciones
y se estima que entre 10.000 y 40.000 personas mueren cada año como
consecuencia de la gripe.
Según la OMS cada año se producen en el mundo entre 250.000 y 500.000
muertes causadas por la gripe. Actualmente la mayoría de las muertes
por gripe en los países industrializados ocurren en personas mayores
de 65 años.
Por otra parte, produce del 10-12% de absentismo laboral, lo que
conlleva una bajada de la productividad laboral y altos gastos médicos.
Es difícil distinguir, basándose sólo en los sintomas, la enfermedad
respiratoria causada por la gripe de otras enfermedades causadas por
otros patógenos respiratorios.
Los tets diagnósticos rápidos, disponibles actualmente, pueden detectar
el virus de la gripe en 30 minutos.
A pesar de la disponibilidad de tests diagnósticos rápidos, la
recogida de muestras clínicas para el cultivo de virus sigue siendo
crítica para proporcionar información respecto a las cepas y subtipos
de virus de influenza circulantes. Esto es necesario para la toma
de decisiones respecto a la quimioprofilaxis y tratamiento de la
gripe y para formular las vacunas para el año próximo.
Tratamiento preventivo:
Inmunización activa mediante la administración de la vacuna de la
gripe
Tratamiento sintomático:
- Antitérmicos
- Analgésicos
- Rehidratación
- Reposo en cama
Antivirales:
Aunque el método principal para el control de la gripe sigue siendo
la vacunación, los fármacos antivirales pueden jugar un papel importante
en la prevención y tratamiento de la infección principalmente en
grupos de alto riesgo que no han sido vacunados, en aquellos en
los cuales está contraindicada la vacunación y en aquellos en los
que la respuesta inmunitaria a la vacunación ofrece una protección
insuficiente frente a la infección.
También existen circunstancias en las cuales la profilaxis con un
agente antiviral puede ser eficaz en prevenir la dispersión de la
enfermedad, especialmente si se utiliza en combinación con la vacuna.
La amantadina y la rimantadina son dos fármacos antivirales que interfieren
con el ciclo de replicación viral del virus de la influenza tipo A.
Estos fármacos sólo son activos contra este tipo de virus y pueden
producir efectos adversos graves sobre el sistema nervioso central
en ancianos. Por otra parte, el virus tiende a desarrollar resistencias
a estos fármacos.
Un nuevo avance en el campo de los antivirales es el desarrollo
de los inhibidores de la neuraminidasa que actúan específicamente
contra la causa de la enfermedad. Entre estos fármacos se encuentran
el zanamivir y el oseltamivir. Tienen menos efectos adversos y el
virus desarrolla menos resitencia. Sin embargo, son fármacos muy
caros y actualmente no estan disponibles para su uso en muchos países.
La vacunación es la principal medida para prevenir la gripe y sus
complicaciones y para reducir el impacto de las epidemias.
Varios tipos de vacunas de la gripe han estado disponibles y han sido
usadas durante más de 60 años. Son efectivas y seguras para prevenir
las complicaciones medias y severas de la gripe.
La vacuna antigripal está indicada para la profilaxis de la gripe,
particularmente en grupos de alto riesgo.
Entre los ancianos, la vacuna se considera que reduce la morbilidad
relacionada con la gripe en un 60% y la mortalidad en un 70-80%. Entre
los adultos sanos la vacuna es muy efectiva (70-90%) en términos de
reducir la morbilidad y la vacunación en este grupo ha demostrado
tener importantes beneficios económicos, así como otros relacionados
con la salud.
La eficacia de la vacuna en la prevención de la gripe y en la reducción
de su gravedad depende de numerosos factores, tales como la edad de
la persona vacunada, el estado de su sistema inmunitario, el grado
de similitud entre los virus contenidos en la vacuna y aquellos en
circulación y el tiempo entre la vacunación y la exposición a la infección.
La vacuna es más eficaz si la exposición a la infección sucede dentro
del mes posterior a la vacunación y es raramente eficaz después de
transcurrido un año. Debido a todos los factores que interactuan,
la vacuna de la gripe tiene una eficacia de protección del 70% en
la población inmunizada.
Para que la vacuna sea lo más eficaz posible, hay que tener en cuenta
la importancia de tres aspectos:
- Utilizar siempre vacuna correspondiente a la temporada en curso,
ya que como hemos dicho la composición de la vacuna es distinta
cada año.
- Repetir la vacunación todos los años.
- Vacunar en el 4º trimestre de cada año, preferentemente desde
finales de septiembre o principios de octubre hasta finales de noviembre.
Las actuales vacunas de la gripe inactivadas contienen elementos traza
de proteinas del huevo por lo cual no deben ser usadas en individuos
con alergia a las proteinas del huevo.
Recomendaciones de vacunación
Los grupos de población en los que se recomienda la vacunación
antigripal, según el protocolo para la vigilancia de la gripe aprobado
por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, son
los siguientes:
Grupos con alto
riesgo de padecer complicaciones gripales:
- Personas 65 o más años de edad
- Ingresados en residencias de ancianos o en otros centros que
prestan asistencia a enfermos crónicos de cualquier edad.
- Niños/as y adultos con enfermedades crónicas cardiovasculares
o pulmonares, incluyendo niños con asma.
- Niños/as y adultos que hayan precisado seguimiento médico periódico
u hospitalización en el año precedente, por enfermedades metabólicas
crónicas (incluyendo diabetes mellitus), insuficiencia renal,
hemoglobinopatías o inmunosupresión (incluyendo la originada por
fármacos).
- Niños/as y adolescentes (de 6 meses a 18 años), que estén en
tratamiento prolongado con aspirina, por la posibilidad de desarrollar
un síndrome de Reye tras la gripe.
Grupos que pueden
transmitir la gripe a personas con alto riesgo de complicaciones
gripales:
- Médicos/as,
enfermeros/as y otro personal intra y extrahospitalario, que atiendan
a personas de alto riesgo (ancianos, trasplantados, personas con
sida,...).
- Personal empleado
en asilos o en centros de cuidados de crónicos que tienen contacto
directo con los residentes.
- Personas que
proporcionen cuidados domiciliarios a pacientes de alto riesgo.
- Convivientes
en el hogar, incluidos niños/as, de personas de alto riesgo.
Otros grupos en
los que se recomienda la vacunación:
- Trabajadores
que prestan servicios comunitarios esenciales (policías, bomberos,...).
- Estudiantes
y otras personas en centros institucionales que comparten dormitorios
comunes.
- Personas infectadas por el virus de la inmunodeficiencia humana.
- Personas de alto riesgo, antes de un viaje al extranjero: en cualquier época
del año a los que viajen al trópico y a los que viajen de abril
a septiembre al hemisferio sur.
Siguiendo las recomendaciones de la OMS, para la próxima temporada
2003-2004, se recomienda utilizar una vacuna trivalente que contenga
las siguientes cepas:
A/Moscow/10/99 (H3N2)
A/New Caledonia/20/99 (H1N1)
B//Hong kong /330/2001
La vacuna gripal, debe ser administrada en una única dosis excepto
para los niños que no han recibido ninguna dosis, en los que se
recomiendan dos dosis con un intervalo de 4 semanas. Por último,
hay que recordar que la vacuna comienza a hacer efecto (inmunogenicidad)
a las dos semanas de su aplicación, por lo que conviene no demorarse
en la vacunación, y hacerlo entre octubre y noviembre.
Este año existe un doble motivo para la vacunación de la gripe
como la medida que se considera más eficaz contra la epidemia de
gripe:
- El riesgo de pandemia de gripe por la posible aparición de una
nueva cepa de influenza
- La probabilidad de un rebrote del Sindrome Respiratorio Agudo
Severo (SRAS), enfermedad que presenta sintomas muy parecidos a
los de la gripe y otras infecciones respiratorias , lo cual podría
producir falsos diagnósticos de neumonía atípica.
Por todo ello, la Organización Mundial de la Salud ha pedido
a los distintos gobiernos que hagan una planificación más intensa
para prevenir la gripe esta temporada. La decisión de la OMS responde
a la necesidad de tomar medidas preventivas y llevar a cabo investigaciones
ya que el SARS no cuenta con ninguna vacuna específica ni tratamiento.
Los expertos de la OMS consideran que el empleo de la vacuna contra
la gripe no sólo puede ayudar a reducir la presencia de la enfermedad
sino que podría ayudar a reducir los casos de enfermedad respiratoria
que podría confundirse con el SRAS.
Ante las recomendaciones de la OMS, Sanidad ha creado un Comité
Nacional para la prevención, control y seguimiento epidemiológico
del virus de la gripe de este año
Las funciones de este Comité son las siguientes:
- Diseño de una estructura de decisión sobre la prevención y seguimiento
de la epidemia.
- Planificación de las actuaciones y evaluación de resultados, a
tenor de las recomendaciones de la propia OMS
- Información a organismos nacionales e internacionales
- Coordinación con las tareas de otras Administraciones Públicas
en la materia.
Se establecerá asimismo con el Ministerio de Agricultura, Pesca
y Alimentación la coordinación con los sistemas de vigilancia de
la gripe animal. La vigilancia humana de la gripe es imprescindible
que se complemente con la vigilancia en los animales, especialmente
de cara a detectar brotes en animales con capacidad de transmisión
al ser humano
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