El incremento constante del número de desastres y de sus víctimas hace que se constituyan en un importante problema de salud pública.
Los desastres se pueden considerar como un problema de salud pública por varias razones:
El impacto de los desastres sobre la salud pública se identifican, por lo tanto, a cinco niveles:
Además de ocasionar efectos adversos inmediatos en la salud, como lesiones y muertes, los desastres trastornan las garantías de seguridad en el campo de la salud ambiental que son fundamentales para la supervivencia de la población: agua potable, manejo apropiado de las excretas humanas y alojamiento. Cuando se interrumpen, las poblaciones pueden experimentar un incremento en las tasas de enfermedades transmisibles y otros efectos dañinos relacionados con la exposición a bajas temperaturas, calor o lluvia.
Aunque las epidemias de enfermedades transmisibles pueden
ocurrir después del súbito inicio de un desastre natural,
muy pocas de tales epidemias han sido observadas durante
las pasadas décadas. Por el contrario, las emergencias
complejas relacionadas con conflictos armados,
desplazamiento de poblaciones, campamentos de socorro en
hacinamiento y hambrunas, han sido seguidas por numerosas
epidemias de enfermedades transmisibles, incluyendo cólera,
disentería, sarampión y meningitis.
Factores asociados con muchos tipos de desastres pueden
contribuir a la transmisión de estas entidades; por tanto,
el establecimiento de vigilancia en salud pública y la
implementación de medidas sanitarias y médicas apropiadas
deben ser elementos rutinarios de la respuesta a los
desastres.
| Victimas mortales | Lesiones graves | Riesgo de enfermedades | Falta de alimentos | Movimientos poblacionales | |
|---|---|---|---|---|---|
| Guerra | Alta | Alta | Variable | Variable | Alta |
| Terrorismo | Moderada | Moderada | No | No | No |
| Accidentes aéreos | Alta | Poco común | No | No | No |
| Accidentes laborales | Variable | Variable | Posible | No | Posible |
| Terremotos | Variable | Variable | Posible | Posible | Posible |
| Sequías | Variable | Baja | Sí | Sí | Posible |
| Ciclones/Tifones | Moderada | Moderada | Posible | Posible | Posible |
| Inundaciones | Alta | Baja | Sí | Sí | Posible |
Durante los últimos dos decenios, más de un millón y medio de personas murieron víctimas de desastres naturales.
Los desastres provocados por fenómenos naturales arrojan un saldo de más de 184 muertos por día en distintas partes del mundo.
La cantidad de muertos es la medida más fiable de pérdida humana. Sin embargo, al igual que en el caso de los datos económicos, sólo revela la punta del iceberg ya que además deben considerarse las pérdidas en materia de desarrollo y el gran sufrimiento humano. En todo el mundo, por cada muerto, aproximadamente 3.000 personas se encuentran expuestas a los peligros naturales.
La mortalidad producida por desastres es muy variable y está en relación con el tipo de desastre y los factores del contexto en que este se produce. Parte de esa mortalidad se debe a las secuelas psicológicas del desastre. En este sentido, el desastre actuaría como un disparador de la patología en sujetos predispuestos.
En relación a la morbilidad parece que, a excepción de los terremotos, la frecuencia de lesiones (respecto a la mortalidad) es relativamente baja entre los supervivientes.
Se ha observado que, en algunos casos, la frecuencia de enfermedades y traumatismos en las zonas afectadas no muestra diferencias significativas con la correspondiente a las áreas que les rodean.
En relación con la edad se ha constatado que los grupos de personas de edades extremas (niños y ancianos) son grupos de riesgo especial.
La aparición de brotes de enfermedades transmisibles es un fenómeno que sólo aparece en algunos tipos muy específicos de desastres (por ejemplo, en inundaciones que modifiquen los ecosistemas de determinados vectores como los mosquitos aedes o anopheles). En general, cuando se dan estos brotes se debe a la ruptura de los sistemas de abastecimiento de agua o saneamiento tras el desastre, o bien a las deficientes condiciones higiénico sanitarias (por ejemplo porque el desastre ha producido desplazamientos poblacionales o hacinamiento).
Como tóxico se entiende cualquier sustancia que,
introducida en el cuerpo en una cierta cantidad, ocasiona
la muerte o graves trastornos.
Los efectos tóxicos pueden variar entre reacciones
alérgicas más o menos leves y la muerte, con todo tipo de
enfermedad o daño temporal o permanente en el entremedio.
Son muy escasos los casos de que una contaminación
ambiental causa una intoxicación tan grave que se produce
la muerte instantánea o en poco tiempo (aunque se conocen
casos extremos de este tipo).
Más común es que contaminaciones del agua o del suelo
producen algún tipo de enfermedad (incluyendo cáncer) o
reacciones alérgicas.
Algunas sustancias tóxicas actúan como agentes mutágenos, es decir que producen mutaciones en el ADN, en plantas, animales o seres humanos. La alteración de los genes humanos puede causar enfermedades como deformaciones en los pies, labio leporino, debilitamiento del sistema de defensa del organismo, y deformaciones en el desarrollo embrionario que van desde pequeñas lesiones cardiacas hasta malformaciones letales.
Algunas de estas sustancias tienen estructura química similar a hormonas humanas como los estrógenos que regulan la producción de espermatozoides y pueden interferir en el funcionamiento del sistema genital, provocando disminución de la fertilidad.
Varios productos sintéticos y compuestos que se extraen del petróleo, como los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs) y el hollín son cancerígenos potenciales.
Algunos contaminantes tóxicos como las dioxinas y el níquel provocan reacciones alérgicas. Las personas que desarrollan hipersensibilidad a esas u otras sustancias sufren asma, erupciones cutáneas, estornudos, etc.
Se ha comprobado que algunos animales, por ejemplo los peces que viven en grandes cardúmenes como forma de protegerse de sus depredadores, cuando están intoxicados por contaminantes olvidan las pautas de actuación que les permiten defenderse y se hacen más vulnerables.
Muchas plagas y malas hierbas desarrollan resistencia y aguantan cada vez dosis mayores de pesticidas o herbicidas sin sufrir daños. Algo similar sucede con las bacterias de las enfermedades que se hacen resistentes a los antibióticos. Cuantas más sustancias químicas sintéticas ponemos en la naturaleza o cuanto mayor es el número de antibióticos que usamos, más fácil es que se desarrollen este tipo de resistencias. Esto obliga, a su vez, a estar buscando continuamente nuevos pesticidas y antibióticos.
Se habla de sinergia cuando el efecto provocado por dos sustancias juntas es mayor que la suma de los efectos que produciría cada una por separado. Este efecto se ha comprobado en varios contaminantes que cuando están juntos son mucho más dañinos que la suma de sus efectos separados.
Dependiendo de las características de las sustancias, la vía de entrada al organismo puede ser por contacto epidérmico, inhalación o ingestión.
La absorción de sustancias tóxicas en el cuerpo produce una
serie de reacciones que pueden modificar y/o eliminar la
sustancia.
El tóxico modificado se llama "metabolito". Puede ocurrir
que al transformarse las características nocivas de la
sustancia aumentan, o sea el metabolito más peligroso que
la sustancia original.
Impacto de los desastres en la salud pública
Desastres y salud pública: un abordaje desde el marco teórico de la epidemiología