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Calidad del agua de riego
La calidad del agua empleada para los cultivos hidropónicos debe
ser la misma que para el consumo humano o animal. Uno de los factores
más importante para que los cultivos se desarrollen correctamente
es el control cualitativo del agua (Van Assche and Vangheel, 1994);
aniones, cationes, pH, conductividad eléctrica, concentración de
nitratos, boro y carbonatos o la salinidad definen claramente la
calidad del agua de riego. La demanda de agua tiene una oscilación
similar a la temperatura, tanto diariamente como a lo largo del
ciclo vegetativo. Cabe señalar que las raíces pierden su capacidad
de asimilación, por falta de oxígeno, cuando se encuentran saturadas
de agua; si la situación de asfixia se alarga más de 12 horas, esta
incapacidad se torna irreversible. En cuanto a la calidad, conviene
disponer del análisis de las aguas empleadas durante el verano -la
época más salina-, de forma que si nos encontremos con un agua blanda
podamos utilizar sulfatos y fosfatos como fertilizantes; en caso
contrario, si el agua es dura (exceso de sales calcio y magnesio)
el empleo de estos fertilizantes originaría incrustaciones en los
canales, siendo imprescindible el uso de sales en disolución de
carácter ácido. Respecto a la calidad biológica del agua, conviene
recordar que su almacenamiento en estanques, a plena luz, favorece
la multiplicación de bacterias y algas.
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