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Cultivos sin suelo y medio ambiente
Durante los últimos años se viene mostrando un marcado interés
por el medio ambiente, lo que ha facilitado el estudio del impacto
ambiental de la actividad agraria sobre la atmósfera, el suelo y
las aguas superficiales y de escorrentía. Los cultivos sin suelo
presentan unas características diferenciales importantes en comparación
con el cultivo en suelo natural, entre ellas cabe citar: a) el control
riguroso de los aspectos relacionados con el suministro de agua
y nutrientes, especialmente cuando se trabaja en sistemas cerrados
y b) la capacidad de acogida de residuos y subproductos para ser
utilizados como sustratos de cultivo.
No obstante la industria de los cultivos sin suelo genera una serie
de contaminantes procedentes de: a) la lixiviación de los nutrientes,
especialmente en sistemas abiertos, a solución perdida, b) el vertido
de materiales de desecho, c) la emisión de productos fitosanitarios
y gases y d) el consumo extra de energía, consecuencia de los sistemas
de calefacción y mantenimiento del nivel higroscópico adecuado,
la desinfección del medio de cultivo, etc-
Si nos centramos en el desarrollo de estos cultivos en Europa,
podemos decir que Holanda mantiene un área estable de producción
durante los últimos cinco años, para vegetales, flores y plantas
de ornamentación. Todas las hortalizas (tomates, pepinos, pimientos
y berenjenas) han cambiado a cultivos sin suelo cerrados (3.000
ha). Otros vegetales como los rábanos y las lechugas aun se cultivan
tradicionalmente (1000 ha). Cultivos de rosas, orquídeas (1000 ha)
y plantas de ornamentación (1000 ha) están creciendo en cultivos
sin suelo. Esta tendencia se puede observar también en otros países
como España donde han proliferado rápidamente, principalmente en
el sudeste, destacando el cultivo de hortalizas. La expansión está
siendo más lenta en Italia y Grecia. En Alemania, norte de Francia,
Reino Unido y Bélgica, las hortalizas se cultivan principalmente
en sistemas hidropónicos abiertos (Fuente: Horticultural
Engineering ACESYS IV International Conference, 2001). Se estima
que la normativa medioambiental es la principal motivación para
adoptar este tipo de cultivos en los países del noroeste de Europa,
mientras que en los países de la cuenca mediterránea priman las
motivaciones económicas.
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