El sector energético es una de las fuentes principales
de producción de gases de efecto invernadero. No obstante, las diferencias
existentes entre las distintas fuentes de energía son considerables.
De esta forma, el carbón es la sustancia más perjudicial,
ya que produce las mayores cantidades de dióxido de carbono, NO2
y SO2, así como partículas sólidas. El petróleo
y el gas natural son responsables de buena parte de las emisiones, aunque
esta última es una tecnología sensiblemente más limpia
que las anteriores. El resto de formas de producción, desde la energía
nuclear a las renovables, las emisiones descienden a niveles muy inferiores,
siendo sus efectos ambientales completamente distintos.
El debate más enconado se ha producido en torno a la energía
nuclear. Se trata de una energía limpia en lo que se refiere a la
producción de CO2, por lo que sus partidarios han tratado
de sustentar el cumplimiento de los objetivos fijados en Kioto en la promoción
de la energía nuclear. No obstante, la resistencia en los países
más desarrollados a promover la construcción de nuevas plantas
ha chocado de pleno con estas teorías. De hecho, a principios de
mayo de 2002 los gobiernos de Alemania y Suecia reconocieron haber reducido
las emisiones de gases de efecto invernadero sin tener que recurrir a un
aumento de la producción nuclear, postura compartida por la Comisaría
de Medio Ambiente de la UE, Margot Wallstrom.
A continuación se exponen las políticas
y medidas de los Estados miembros de la UE a escala nacional para reducir
las emisiones de GEI
En nuestro país, la mayor parte de
las emisiones de gases invernadero proviene del sector energético
(un 71% en el año 2000, con 282 millones de toneladas de CO2
equivalente frente a los 216 millones del año 90). A pesar del
descenso del uso del carbón (que experimentó, no obstante,
un ligero repunte hacia 1998) y la expansión del gas natural, el
objetivo del 15 % de aumento marcado en Kioto parece fuera del alcance,
por el momento. El resto de industrias suponen porcentajes mucho menores:
el sector agrícola y ganadero aporta un 15 % (aumento del 7 % respecto
al año base), los procesos industriales ajenos a la combustión
suponen un 8,6 % (el 33 % más que el año de referencia),
mientras que los residuos sólo significaron el 4,9 % (con un crecimiento
del 65%). Un quinto factor emisor de gases tienen que ver con los disolventes,
que a pesar de producir tan solo el 0,5 % de los mismos, aumentaron en
una proporción del 26 %.
El informe presentado el 5 de Abril de 2002 por el Ministerio de Medio
Ambiente ante la Comisión Europea para el año 2000, refleja
un crecimiento del 33 % en las emisiones de gases de efecto invernadero,
lo cual supera en 18 puntos el requisito del 15 % aceptado en Kioto. En
1999, los datos oficiales indicaban un aumento del 23,2 %. Este enorme
crecimiento, en tan solo un año, se debe en parte a que la metodología
utilizada para calcular el total de emisiones del año base utilizada
por el IPCC ha cambiado. En cualquier caso, y a pesar de que la media
de emisiones entre 1996 y 2000 no fue muy superior a lo exigido (se mantuvo
en torno al 20 %), el objetivo de España se aleja progresivamente.
A pesar de ser, junto con Irlanda, Grecia y Portugal, uno de los países
a los que se permitió el aumento de emisiones, está en una
situación claramente desfavorable, y más aún si se
compara con otros países europeos. No obstante, no será
hasta el quinquenio 2008-2012 cuando haya que hacer efectiva la reducción.
No obstante, la tendencia se ha invertido durante
2001. Según informaciones del Ministerio de Medio Ambiente, la
producción de gases de efecto invernadero disminuyó en un
1,49%, lo que constituye la primera reducción desde 1996. Entre
las posibles causas del descenso se pueden citar los descensos en el consumo
de fuel y gas en las centrales termoeléctricas y el aumento de
las energías renovables. A pesar de ello, España todavía
se encuentra lejos de los objetivos marcados. Según asociaciones
ecologistas, los buenos datos de 2001 podrían atribuirse al buen
año hidrológico, que ha permitido la reducción en
el uso de combustibles fósiles para la producción de energía.
En cualquier caso, y según la Asociación de Productores
de Energías Renovables (APPA), el incremento de la producción
de energía eólica ha sido considerable, registrando aumentos
del 33% en 2001 y del 44% en 2002.
Fuente: El Medio Ambiente en la Unión Europea en el umbral del
siglo XXI.. Ministerio de Medio Ambiente. Dirección General de
Calidad y Evaluación Ambiental, 2001
The
hydrologic cycle in deep-time climate problems RAYMOND T. PIERREHUMBERT
Department of the Geophysical Sciences, The University of Chicago,
5734 South Ellis Avenue, Chicago, Illinois 60637, USA (e-mail: rtp1@geosci.uchicago.edu)
Nature 419, 191 - 198 (2002);
Links
between climate and sea levels for the past three million years KURT LAMBECK, TEZER M. ESAT & EMMA-KATE POTTER
Research School of Earth Sciences, Australian National University,
Canberra 0200, Australia
Swedish Research Council and Lund University, Tornavägen 13,
S223 63, Sweden
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Villeneuve d'Ascq, France
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3PU, UK
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JAMES D. WRIGHT
James D. Wright is in the Department of Geological Sciences, Rutgers,
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Jersey 08854-8066, USA.
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New York 01964-8000, USA
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Institute of Technology, Cambridge, Massachusetts 02139, USA; and
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in Environmental Science, Campus Box 399, University of Colorado,
Boulder, Colorado 80309, USA
PETER U. CLARK, NICKLAS G. PISIAS, THOMAS F. STOCKER&
ANDREW J. WEAVER
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Corvallis, Oregon 97331, USA
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J. R. PETIT*, J. JOUZEL, D. RAYNAUD*, N.
I. BARKOV, J.-M. BARNOLA*, I. BASILE*, M. BENDER§, J. CHAPPELLAZ*,
M. DAVIS, G. DELAYGUE, M. DELMOTTE*, V. M. KOTLYAKOV¶,
M. LEGRAND*, V. Y. LIPENKOV, C. LORIUS*, L. PÉPIN**,
C. RITZ*, E. SALTZMAN & M. STIEVENARD
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1572), L'Orme des Merisiers, Bât. 709, CEA Saclay, 91191 Gif-sur-Yvette
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Miami, 4600 Rickenbacker Causeway, Miami, Florida 33149, USA
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Bernhard Stauffer is at the Physics Institute, Climate and Environmental
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