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Abril 2002
Atapuerca: 25 años de un proyecto de investigación
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Los yacimientos
Trinchera del Ferrocarril Cueva Mayor La industria lítica en Atapuerca
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Imagen de la distribución de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca

Distribución de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca

Trinchera Galería (TG)

En este yacimiento se descubrieron varios suelos de ocupación humana, de entre 400.000 y 200.000 años, en los que aparecieron concentrados numerosos fósiles de todo tipo de animales, así como industria lítica en sílex, del llamado Modo 2 o industria Achelense (nivel TG-10/11).

En las paredes de relleno de Galería, el Grupo Espeleológico Edelweiss descubrió, en 1978, un nuevo yacimiento, una cavidad en cuyas paredes quedaron grabadas unas huellas de garras de osos que se afilaron allí las zarpas, por lo que se denominó al yacimiento Trinchera Zarpazos. En 1995 se encontró en Galería un fósil humano, un fragmento de cráneo perteneciente al mismo tipo humano que los encontrados en la Sima de los Huesos.

Los restos óseos animales presentaban huellas de descarnación (incisiones paralelas producidas por un filo de piedra, realizadas para separar la carne del hueso), que indican que los antiguos habitantes de la Sierra tenían un buen conocimiento de la anatomía animal y hace suponer también que Galería era una trampa natural que fue utilizada por los grupos de cazadores para conseguir comida fácil, a través del carroñeo.

Trinchera Dolina (TD)

Hasta 1994 se pensaba que Europa no había sido poblada antes de los  500.000 años (fecha de los fósiles del yacimiento de Boxgrove, Reino Unido, los más antiguos hasta entonces); sin embargo, gracias a los hallazgos realizados en la cueva, también llamada Gran Dolina, concretamente en el nivel TD-6, se pudo comprobar que los primeros europeos tenían más de 780.000 años.

Los niveles superiores de la Dolina, los llamados, de arriba a abajo, TD-11 y TD-10, correspondían a un campamento humano semipermanente, donde se fabricaban sus herramientas (pertenecientes al  Modo 3, Premusteriense, del Paleolítico Medio), como se deduce del abundante número de esquirlas o restos de talla procedentes del mismo núcleo de piedra, obtenida en canteras locales. Este campamento pertenecía a la misma especie que los homínidos de la Sima de los Huesos. En un testigo de los niveles TD-5 y TD-4 (que en 1991 se dataron por paleomagnetismo en más de 780.000 años), se encontraron multitud de restos fósiles de numerosas especies animales del Pleistoceno Inferior (1,7 mill. a 780.000 años) y una industria lítica que tenía la misma edad que el nivel en el que se encontró, es decir, un mínimo de 780.000 años (Modo 1 u Olduvayense). Fue este hecho el que llevó a la conclusión de que los primeros europeos llegaron antes de los 500.000 años. Pero, al haberse encontrado pocas piezas, eran necesarias más pruebas de la presencia humana en una época tan antigua, y se iban a encontrar en el nivel TD-6.

Para la datación de este nivel se emplearon dos métodos. El primero consistió en la búsqueda de un pequeño roedor (Mimomys savini), antepasado de las ratas de agua, que se extinguió hace unos 500.000 años y que apareció finalmente en TD-6, dándole una edad mínima de medio millón de años. Pero hacía falta ajustar más dicha fecha y se recurrió a la datación por paleomagnetismo (basado en los cambios de orientación del campo magnético terrestre), que dio a TD-6 una edad mínima de 780.000 años.

En la capa Aurora (nombre de su descubridora) del nivel TD-6, se encontraron más de 80 fósiles humanos de diferentes partes del cuerpo, sumando un total de 6 individuos, entre ellos dos niños. Junto a ellos había hasta 200 herramientas de piedra (del Modo 1) y esquirlas (desechos de talla), lo que indicaba que se habían fabricado in situ. Los restos humanos encontrados en TD-6, tienen unas características morfológicas especiales, que les hace ser muy diferentes a las especies de homínidos encontradas hasta entonces, lo que ha llevado a la creación de una nueva especie, el Homo antecessor.

Trinchera Elefante

También llamada Sima del Elefante, es un yacimiento en el que aparecen niveles tanto del Pleistoceno Inferior como del Pleistoceno Medio, y en el que se ha encontrado gran cantidad de restos de fauna con alguna herramienta de piedra, por lo que se sospecha de la presencia humana hace un millón de años.

Sus niveles superiores tienen una antigüedad de unos 312.000 años (es decir, del Pleistoceno Medio), según se desprende de los análisis realizados con el método radiométrico de Series de Uranio. En estos niveles se encontraron restos de fauna asociados a una industria lítica del Modo 2, semejante a la de Galería y a la de TD-10 y TD-11.

Sin embargo, los niveles inferiores presentan una fauna muy antigua; concretamente aparecieron unos roedores más primitivos incluso que los de los niveles de mayor antigüedad de la Dolina, con lo que Trinchera Elefante presentaría el nivel más antiguo de los encontrados hasta ahora en la Sierra de Atapuerca.

Durante la campaña de 2001, ha tenido lugar uno de los descubrimientos más importantes hasta ahora en la Sima del Elefante: la aparición, en el nivel superior, de concentraciones de carbón y huesos quemados, lo que indica la presencia de fuego en la Sierra de Atapuerca ya hace 150.000 años, que los homínidos usaban para iluminar, cocinar y calentarse.

Portalón

La entrada actual de Cueva Mayor (la entrada antigua estaba más cerca del exterior), es el llamado Portalón, que es uno de los mejores yacimientos de la Sierra para conocer la última fase de la evolución humana, entre 127.000 y 11.000 años, es decir, el Pleistoceno Superior.

Fue descubierto en 1910 y presenta niveles que van desde el Eneolítico hasta la romanización, con pinturas rupestres y un nivel de la Edad del Bronce con cerámicas decoradas, puntas de flecha, útiles de hueso y muchos restos de fauna.

Una vez excavados los niveles superiores más modernos, se buscarán indicios de la presencia de neandertales (que vivieron durante el Pleistoceno Medio final y el Pleistoceno Superior, hasta su extinción, hace 30.000 años) y de los primeros humanos modernos, los llamados “cromañones”.

Sima de los Huesos

Cueva Mayor es una cavidad con 4 kilómetros de galerías conectadas, entre las que se encuentra, a medio kilómetro de el Portalón, la Sima de los Huesos, una galería ciega de 13 metros de profundidad, en la que se hallaron, en fragmentos diminutos, restos de más de 150 osos (Ursus deningeri, antepasados de los osos de las cavernas del Pleistoceno Superior) y algún otro carnívoro, pero ningún herbívoro.

En la Sala de las Oseras, junto a la Sima de los Huesos, se conservan los restos de yacijas de oso,las “camas” que los osos se preparaban para hibernar, y también se ven las marcas dejadas por sus garras al afilárselas sobre las paredes arcillosas, como en Trinchera Zarpazos. También se encontraron, acumulados a lo largo de las paredes, restos de osos de todas las edades (muchos de ellos cachorros), que habrían muerto allí mismo, durante su hibernación y que, posteriormente, habrían sido apartados sus huesos por otro oso, para hacerse allí su yacija.

La Sima presenta además de osos, la mayor acumulación que se conoce de huesos humanos, de todas las partes del cuerpo (el 85% de los huesos postcraneales del Pleistoceno Medio encontrados en todo el mundo), de hasta 32 individuos de ambos sexos y de todas las edades (aunque apenas hay niños y ancianos). Dada su morfología, su asociación a huesos del Ursus deningeri y a la aparición en ese mismo nivel de determinados roedores, se dataron en la segunda mitad del Pleistoceno Medio (400.000-120.000 años); posteriormente, la contrastación de estos datos con el empleo de técnicas radiométricas de datación, dio a los fósiles humanos una antigüedad de 300.000 años.

Buscando una interpretación a la presencia de tal acumulación de cadáveres completos, se llegó a varias conclusiones. Dado que no se encontró industria ósea, se piensa que no utilizaron la Sima como vivienda o taller; tampoco hay trampas, por lo que no se utilizaría para la caza de animales; no hay restos de herbívoros y los huesos humanos no presentan indicios de haber sido devorados, por lo que se ha descartado la posibilidad de que carnívoros que transitaran por la Sierra de Atapuerca, como los leones, arrastraran, depositaran (a modo de cubil) y devoraran a sus presas (ya sean osos o humanos) en el interior de la cueva.

En el caso de los cadáveres de los animales, la explicación sería menos compleja que en el de los humanos. En las trampas naturales suelen caer más los carnívoros, y los osos, al acudir a la cueva para pasar el invierno, tienen más posibilidades de caer en ellas; posteriormente, el olor a carroña atraería a otros carnívoros que se precipitarían hasta el fondo de la Sima.

Con respecto a los humanos, es más difícil que hayan caído con tanta frecuencia, o que una catástrofe natural (como una inundación en la cueva) les hubiera hecho caer a todos a la vez, puesto que no vivían allí. La última interpretación que se plantean los investigadores, con la información que se tiene hasta ahora, es que hayan sido los propios humanos los que, intencionadamente, acumularan allí los cadáveres a modo de cementerio. Aunque se desconoce si se practicó algún tipo de ritual, de ser efectivamente una acumulación intencionada, sería el primer caso de conducta funeraria de la Humanidad.
Pero habría que explicar entonces la distribución de la mortalidad reflejada en la Sima. Hay dos hipótesis que podrían explicar la muerte de los individuos de la Sima: por causas catastróficas (muerte simultánea, en un espacio corto de tiempo), o por causas atricionales (muerte natural por causas particulares, en un periodo más o menos largo de tiempo). Sin embargo, no quedaría claro, sobretodo en el segundo caso, por qué no están apenas representados los ancianos (mayores de 30 años) o los niños pequeños. En este último caso, quizás no se han conservado sus restos por ser más delicados; quizás no se han encontrado todavía; quizás se llevaran la mayoría a otra parte y, si fue así, ¿a dónde y por qué? Es algo que, con los datos actuales, todavía no ha podido ser explicado.

En la Sima se ha encontrado el cráneo más completo de los hallados hasta ahora en todo el registro fósil mundial; es el llamado Cráneo 5 o “Miguelón”, del que, incluso, se han conservado los huesos más pequeños del esqueleto, los huesos del oído medio (martillo, yunque y estribo), que son los únicos conservados del Pleistoceno Medio y los más antiguos del género Homo. De este individuo se encontró también la mandíbula, por lo que se ha podido reconstruir, por primera vez de forma fidedigna, el rostro de un humano de hace 300.000 años. También se han conservado las partes del Cráneo 5 que permiten estudiar el aparato fonador de estos humanos y tras su análisis, se ha llegado a la conclusión de que es muy probable que estuvieran capacitados para emitir los sonidos suficientes para comunicarse con un lenguaje muy simple, ya que su aparato fonador no estaría lo suficientemente desarrollado, como para pronunciar las tres vocales esenciales, es decir, la a, la i y la u. Como se han conservado huesos de todas las partes del cuerpo, se ha podido estudiar muy bien la morfología, la alimentación, el modo de vida, las causas de la muerte e incluso la salud física de los humanos de la Sima. Y gracias, entre otras cosas, a la aparición de una cadera casi completa, la llamada Pelvis 1 o Pelvis “Elvis” (una de las mejor conservadas del mundo, de entre las encontradas de fósiles antiguos), y a la aparición, durante la campaña de 2001, de el único fémur humano completo del mundo, se puede estudiar, por ejemplo, la estatura, el peso de esta especie, la forma que tenían de andar o el parto de sus mujeres.

La industria lítica en Atapuerca

Hasta hace unos años se pensaba que una de las grandes diferencias entre el ser humano y primates como los gorilas o los chimpancés, era que el primero usaba herramientas. Pero investigaciones posteriores demostraron que los chimpancés son capaces de utilizar herramientas, e incluso de modificarlas para emplearlas en determinadas tareas, y de transmitir estos conocimientos de generación en generación. Sin embargo, nuestros antepasados eran capaces de utilizar herramientas para fabricar otras herramientas. Elaboraban formas diseñadas para funciones específicas, con tipologías diferentes según su técnica de fabricación y su función, y afilaban sus herramientas para sacarles el máximo rendimiento.

Hace 2.500.000 años empezaron a utilizar como materia prima la piedra de diferentes tipos, según la herramienta que se quisiera conseguir; por ejemplo,  para conseguir mejores filos se utilizaban piedras como el sílex, la cuarcita o la obsidiana. En Atapuerca se han encontrado herramientas hechas principalmente en sílex y cuarcita y, en menor medida, en cuarzo y arenisca.

Se llama “industria lítica” a un conjunto de utensilios de piedra derivadas de la actividad humana, que aparecen asociados a un lugar y tiempo determinados, y a partir de la encontrada en los yacimientos de la Trinchera del Ferrocarril, se han podido definir tres modos técnicos en la fabricación de herramientas de piedra:

Modo 1 o industria Olduvayense. Apareció en África hace 2.500.000 años. Se encuentra en la Gran Dolina y a él pertenecen las herramientas más simples, toscamente trabajadas, fabricadas para realizar trabajos primarios, como lascas sin retocar (fragmentos de piedra desprendidos durante la talla), cantos de cuarcita trabajados unifacialmente (“choppers”) y cantos bifaciales simples (“chopping tools”).

Modo 2 o industria Achelense. Apareció en África hace 1.600.000 años, se extendió por Eurasia y llegó a Europa hace 500.000 años, hasta hace 200.000-150.000 años.Se encuentra en Galería y se caracteriza por la técnica de talla radial, para elaborar bifaces, cantos tallados bifacialmente a modo de hachas, hendedores, picos, lascas grandes, etc.

Modo 3 o industria Musteriense. Es la industria lítica del Pleistoceno Medio, asociada a los neandertales. Aparece en la Gran Dolina y se caracteriza por unas herramientas con cierta complejidad técnica fabricadas con la llamada “técnica Levallois”, dirigida a la producción sistemática de lascas no retocadas con formas estandarizadas procedentes de núcleos previamente trabajados. Posteriormente se retocan para fabricar útiles de pequeño formato, como lascas y puntas, así como otras herramientas de pequeño y mediano formato, como denticulados y raederas.

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Imagen de la secuencia estratigráfica de Galería
Secuencia estratigráfica de Galería
















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Vista del yacimiento de Gran Dolina, con su antiguo andamiaje
Vista del yacimiento de Gran Dolina, con su antiguo andamiaje















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Vista del yacimiento de la Sima de Elefante
Vista del yacimiento de la Sima de Elefante
































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Imagen de unos premolares masculino y femenino
Premolares masculino y femenino



























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Imagen de los huesos del oído medio del Craneo 5 (yunque y martillo)
Huesos del oído medio del Craneo 5 (yunque y martillo)
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Imagen del Craneo 5 o "Miguelón"
Craneo 5 o "Miguelón"

















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Modo 1: Chopper de caliza
Modo1: Chopper de caliza
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Modo 2: Bifaz de sílex y raedera de cuarcita
Modo 2: Bifaz de sílex y raedera de cuarcita
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Modo 3:Punta de cuarcita
Modo 3:Punta de cuarcita