Trinchera
del Ferrocarril
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Elefante
Cueva
Mayor
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de los Huesos
La
industria lítica en Atapuerca
Trinchera Galería (TG) En este yacimiento se descubrieron
varios suelos de ocupación humana, de entre 400.000 y 200.000
años, en los que aparecieron concentrados numerosos fósiles
de todo tipo de animales, así como industria lítica en sílex,
del llamado Modo 2 o industria Achelense (nivel TG-10/11).
En las paredes de relleno de Galería, el Grupo Espeleológico
Edelweiss descubrió, en 1978, un nuevo yacimiento, una cavidad
en cuyas paredes quedaron grabadas unas huellas de garras de
osos que se afilaron allí las zarpas, por lo que se denominó
al yacimiento Trinchera Zarpazos. En 1995 se encontró en Galería
un fósil humano, un fragmento de cráneo perteneciente al mismo
tipo humano que los encontrados en la Sima de los Huesos.
Los restos óseos animales presentaban huellas de descarnación
(incisiones paralelas producidas por un filo de piedra, realizadas
para separar la carne del hueso), que indican que los antiguos
habitantes de la Sierra tenían un buen conocimiento de la anatomía
animal y hace suponer también que Galería era una trampa natural
que fue utilizada por los grupos de cazadores para conseguir
comida fácil, a través del carroñeo.
Trinchera Dolina (TD) Hasta 1994 se pensaba que Europa
no había sido poblada antes de los 500.000 años (fecha de los
fósiles del yacimiento de Boxgrove, Reino Unido, los más antiguos
hasta entonces); sin embargo, gracias a los hallazgos realizados
en la cueva, también llamada Gran Dolina, concretamente en el
nivel TD-6, se pudo comprobar que los primeros europeos tenían
más de 780.000 años.
Los niveles superiores de la Dolina, los llamados, de arriba
a abajo, TD-11 y TD-10, correspondían a un campamento humano
semipermanente, donde se fabricaban sus herramientas (pertenecientes
al Modo 3, Premusteriense, del Paleolítico Medio), como se
deduce del abundante número de esquirlas o restos de talla procedentes
del mismo núcleo de piedra, obtenida en canteras locales. Este
campamento pertenecía a la misma especie que los homínidos de
la Sima de los Huesos. En un testigo de los niveles TD-5 y TD-4
(que en 1991 se dataron por paleomagnetismo en más de 780.000
años), se encontraron multitud de restos fósiles de numerosas
especies animales del Pleistoceno Inferior (1,7 mill. a 780.000
años) y una industria lítica que tenía la misma edad que el
nivel en el que se encontró, es decir, un mínimo de 780.000
años (Modo 1u Olduvayense). Fue este hecho el que llevó a la
conclusión de que los primeros europeos llegaron antes de los
500.000 años. Pero, al haberse encontrado pocas piezas, eran
necesarias más pruebas de la presencia humana en una época tan
antigua, y se iban a encontrar en el nivel TD-6.
Para la datación de este nivel se emplearon dos métodos. El
primero consistió en la búsqueda de un pequeño roedor (Mimomys
savini), antepasado de las ratas de agua, que se extinguió
hace unos 500.000 años y que apareció finalmente en TD-6, dándole
una edad mínima de medio millón de años. Pero hacía falta ajustar
más dicha fecha y se recurrió a la datación por paleomagnetismo
(basado en los cambios de orientación del campo magnético terrestre),
que dio a TD-6 una edad mínima de 780.000 años.
En la capa Aurora (nombre de su descubridora) del nivel TD-6,
se encontraron más de 80 fósiles humanos de diferentes partes
del cuerpo, sumando un total de 6 individuos, entre ellos dos
niños. Junto a ellos había hasta 200 herramientas de piedra
(del Modo 1) y esquirlas (desechos de talla), lo que indicaba
que se habían fabricado in situ. Los restos humanos encontrados
en TD-6, tienen unas características morfológicas especiales,
que les hace ser muy diferentes a las especies de homínidos
encontradas hasta entonces, lo que ha llevado a la creación
de una nueva especie, el Homo antecessor.
Trinchera Elefante
También llamada Sima del Elefante, es un yacimiento en el que
aparecen niveles tanto del Pleistoceno Inferior como del Pleistoceno
Medio, y en el que se ha encontrado gran cantidad de restos
de fauna con alguna herramienta de piedra, por lo que se sospecha
de la presencia humana hace un millón de años.
Sus niveles superiores tienen una antigüedad de unos 312.000
años (es decir, del Pleistoceno Medio), según se desprende de
los análisis realizados con el método radiométrico de Series
de Uranio. En estos niveles se encontraron restos de fauna asociados
a una industria lítica del Modo 2, semejante a la de Galería
y a la de TD-10 y TD-11.
Sin embargo, los niveles inferiores presentan una fauna muy
antigua; concretamente aparecieron unos roedores más primitivos
incluso que los de los niveles de mayor antigüedad de la Dolina,
con lo que Trinchera Elefante presentaría el nivel más antiguo
de los encontrados hasta ahora en la Sierra de Atapuerca.
Durante la campaña de 2001, ha tenido lugar uno de los descubrimientos
más importantes hasta ahora en la Sima del Elefante: la aparición,
en el nivel superior, de concentraciones de carbón y huesos
quemados, lo que indica la presencia de fuego en la Sierra de
Atapuerca ya hace 150.000 años, que los homínidos usaban para
iluminar, cocinar y calentarse.
Portalón La entrada actual de Cueva Mayor (la entrada antigua
estaba más cerca del exterior), es el llamado Portalón, que
es uno de los mejores yacimientos de la Sierra para conocer
la última fase de la evolución humana, entre 127.000 y 11.000
años, es decir, el Pleistoceno Superior.
Fue descubierto en 1910 y presenta niveles que van desde el
Eneolítico hasta la romanización, con pinturas rupestres y un
nivel de la Edad del Bronce con cerámicas decoradas, puntas
de flecha, útiles de hueso y muchos restos de fauna.
Una vez excavados los niveles superiores más modernos, se buscarán
indicios de la presencia de neandertales (que vivieron durante
el Pleistoceno Medio final y el Pleistoceno Superior, hasta
su extinción, hace 30.000 años) y de los primeros humanos modernos,
los llamados “cromañones”.
Sima de los Huesos Cueva Mayor es una cavidad con 4 kilómetros
de galerías conectadas, entre las que se encuentra, a medio
kilómetro de el Portalón, la Sima de los Huesos, una galería
ciega de 13 metros de profundidad, en la que se hallaron, en
fragmentos diminutos, restos de más de 150 osos (Ursus deningeri,
antepasados de los osos de las cavernas del Pleistoceno Superior)
y algún otro carnívoro, pero ningún herbívoro.
En la Sala de las Oseras, junto a la Sima de los Huesos, se
conservan los restos de yacijas de oso,las “camas” que los osos
se preparaban para hibernar, y también se ven las marcas dejadas
por sus garras al afilárselas sobre las paredes arcillosas,
como en Trinchera Zarpazos. También se encontraron, acumulados
a lo largo de las paredes, restos de osos de todas las edades
(muchos de ellos cachorros), que habrían muerto allí mismo,
durante su hibernación y que, posteriormente, habrían sido apartados
sus huesos por otro oso, para hacerse allí su yacija.
La Sima presenta además de osos, la mayor acumulación que se
conoce de huesos humanos, de todas las partes del cuerpo (el
85% de los huesos postcraneales del Pleistoceno Medio encontrados
en todo el mundo), de hasta 32 individuos de ambos sexos
y de todas las edades (aunque apenas hay niños y ancianos).
Dada su morfología, su asociación a huesos del Ursus deningeri
y a la aparición en ese mismo nivel de determinados roedores,
se dataron en la segunda mitad del Pleistoceno Medio (400.000-120.000
años); posteriormente, la contrastación de estos datos con el
empleo de técnicas radiométricas de datación, dio a los fósiles
humanos una antigüedad de 300.000 años.
Buscando una interpretación a la presencia de tal acumulación
de cadáveres completos, se llegó a varias conclusiones. Dado
que no se encontró industria ósea, se piensa que no utilizaron
la Sima como vivienda o taller; tampoco hay trampas, por lo
que no se utilizaría para la caza de animales; no hay restos
de herbívoros y los huesos humanos no presentan indicios de
haber sido devorados, por lo que se ha descartado la posibilidad
de que carnívoros que transitaran por la Sierra de Atapuerca,
como los leones, arrastraran, depositaran (a modo de cubil)
y devoraran a sus presas (ya sean osos o humanos) en el interior
de la cueva.
En el caso de los cadáveres de los animales, la explicación
sería menos compleja que en el de los humanos. En las trampas
naturales suelen caer más los carnívoros, y los osos, al acudir
a la cueva para pasar el invierno, tienen más posibilidades
de caer en ellas; posteriormente, el olor a carroña atraería
a otros carnívoros que se precipitarían hasta el fondo de la
Sima.
Con respecto a los humanos, es más difícil que hayan caído con
tanta frecuencia, o que una catástrofe natural (como una inundación
en la cueva) les hubiera hecho caer a todos a la vez, puesto
que no vivían allí. La última interpretación que se plantean
los investigadores, con la información que se tiene hasta ahora,
es que hayan sido los propios humanos los que, intencionadamente,
acumularan allí los cadáveres a modo de cementerio. Aunque se
desconoce si se practicó algún tipo de ritual, de ser efectivamente
una acumulación intencionada, sería el primer caso de conducta
funeraria de la Humanidad.
Pero habría que explicar entonces la distribución de la mortalidad
reflejada en la Sima. Hay dos hipótesis que podrían explicar
la muerte de los individuos de la Sima: por causas catastróficas
(muerte simultánea, en un espacio corto de tiempo), o por causas
atricionales (muerte natural por causas particulares, en un
periodo más o menos largo de tiempo). Sin embargo, no quedaría
claro, sobretodo en el segundo caso, por qué no están apenas
representados los ancianos (mayores de 30 años) o los niños
pequeños. En este último caso, quizás no se han conservado sus
restos por ser más delicados; quizás no se han encontrado todavía;
quizás se llevaran la mayoría a otra parte y, si fue así, ¿a
dónde y por qué? Es algo que, con los datos actuales, todavía
no ha podido ser explicado.
En la Sima se ha encontrado el cráneo más completo de los
hallados hasta ahora en todo el registro fósil mundial;
es el llamado Cráneo 5 o “Miguelón”, del que, incluso, se han
conservado los huesos más pequeños del esqueleto, los huesos
del oído medio (martillo, yunque y estribo), que son los únicos
conservados del Pleistoceno Medio y los más antiguos del género
Homo. De este individuo se encontró también la mandíbula,
por lo que se ha podido reconstruir, por primera vez de forma
fidedigna, el rostro de un humano de hace 300.000 años.
También se han conservado las partes del Cráneo 5 que permiten
estudiar el aparato fonador de estos humanos y tras su
análisis, se ha llegado a la conclusión de que es muy probable
que estuvieran capacitados para emitir los sonidos suficientes
para comunicarse con un lenguaje muy simple, ya que su aparato
fonador no estaría lo suficientemente desarrollado, como para
pronunciar las tres vocales esenciales, es decir, la a, la i
y la u. Como se han conservado huesos de todas las partes del
cuerpo, se ha podido estudiar muy bien la morfología, la alimentación,
el modo de vida, las causas de la muerte e incluso la salud
física de los humanos de la Sima. Y gracias, entre otras cosas,
a la aparición de una cadera casi completa, la llamada Pelvis
1 o Pelvis “Elvis” (una de las mejor conservadas del
mundo, de entre las encontradas de fósiles antiguos), y a la
aparición, durante la campaña de 2001, de el único fémur humano
completo del mundo, se puede estudiar, por ejemplo, la estatura,
el peso de esta especie, la forma que tenían de andar o el parto
de sus mujeres.
La industria lítica en Atapuerca
Hasta hace unos años se pensaba que una de las grandes diferencias
entre el ser humano y primates como los gorilas o los chimpancés,
era que el primero usaba herramientas. Pero investigaciones
posteriores demostraron que los chimpancés son capaces de utilizar
herramientas, e incluso de modificarlas para emplearlas en determinadas
tareas, y de transmitir estos conocimientos de generación en
generación. Sin embargo, nuestros antepasados eran capaces de
utilizar herramientas para fabricar otras herramientas. Elaboraban
formas diseñadas para funciones específicas, con tipologías
diferentes según su técnica de fabricación y su función, y afilaban
sus herramientas para sacarles el máximo rendimiento.
Hace 2.500.000 años empezaron a utilizar como materia prima
la piedra de diferentes tipos, según la herramienta que se quisiera
conseguir; por ejemplo, para conseguir mejores filos se utilizaban
piedras como el sílex, la cuarcita o la obsidiana. En Atapuerca
se han encontrado herramientas hechas principalmente en sílex
y cuarcita y, en menor medida, en cuarzo y arenisca.
Se llama “industria lítica” a un conjunto de utensilios de piedra
derivadas de la actividad humana, que aparecen asociados a un
lugar y tiempo determinados, y a partir de la encontrada en
los yacimientos de la Trinchera del Ferrocarril, se han podido
definir tres modos técnicos en la fabricación de herramientas
de piedra:
Modo 1o industria Olduvayense Apareció en África hace 2.500.000
años. Se encuentra en la Gran Dolina y a él pertenecen las herramientas
más simples, toscamente trabajadas, fabricadas para realizar
trabajos primarios, como lascas sin retocar (fragmentos de piedra
desprendidos durante la talla), cantos de cuarcita trabajados
unifacialmente (“choppers”) y cantos bifaciales simples (“chopping
tools”).
Modo 2o industria Achelense Apareció en África hace 1.600.000
años, se extendió por Eurasia y llegó a Europa hace 500.000
años, hasta hace 200.000-150.000 años.Se encuentra en
Galería y se caracteriza por la técnica de talla radial, para
elaborar bifaces, cantos tallados bifacialmente a modo de hachas,
hendedores, picos, lascas grandes, etc.
Modo 3 o industria Musteriense Es la industria lítica del
Pleistoceno Medio, asociada a los neandertales. Aparece en la
Gran Dolina y se caracteriza por unas herramientas con cierta
complejidad técnica fabricadas con la llamada “técnica Levallois”,
dirigida a la producción sistemática de lascas no retocadas
con formas estandarizadas procedentes de núcleos previamente
trabajados. Posteriormente se retocan para fabricar útiles de
pequeño formato, como lascas y puntas, así como otras herramientas
de pequeño y mediano formato, como denticulados y raederas. |
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