La
mayoría de los fármacos utilizados actualmente o en fase de desarrollo
para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer tienen como objetivo enlentecer
la progresión de la enfermedad, pero hasta ahora no existe un tratamiento
que sea curativo. A menudo las mejoras en el estado de los pacientes son tan sutiles
que ni siquiera las personas de su entorno los perciven. Sin embargo, incluso
en estos casos, los fármacos parece que sirven al menos para retrasar el
momento en que se hace necesario internar al paciente en una institución.
Por eso es importante llevar a cabo estudios no sólo con pacientes que
presentan la enfermedad en su forma moderada o severa, sino ya desde que es en
un principio diagnosticada. 1.- Fármacos que protegen el sistema
colinérgico: Son los fármacos de elección para el tratamiento
de la enfermedad de Alzheimer, y actúan sobre la enzima que degrada la
acetilcolina, llamada colinesterasa.
Sin embargo, sus efectos no son precisamente espectaculares. Aproximadamente la
mitad de los pacientes con enfermedad de moderada a severa muestran una ligera
mejoría, mientras que el deterioro continúa cuando se deja de tomar
el fármaco. Todos estos fármacos tienen efectos secundarios sobre
el tracto digestivo, incluyendo náuseas. - Tacrina (COGNEX),
primera desarrollada, con efectos beneficiosos moderados y no efectiva en pacientes
portadores del gen ApoE4. Puede ser tóxica para el hígado, por lo
que se suele preferir los fármacos más actuales.
- Donepezilo
(ARICEPT), es quizás la más utilizada, sus efectos son también
modestos, pero ayuda a enlentecer la progresión de la enfermedad y reduce
la necesidad de supervisión por parte de los cuidadores. Es igual de efectiva
en los pacientes portadores del gen ApoE4.
- Rivastigmina (EXELÓN),
es el otro fármaco más utilizado. Parece ser especialmente beneficioso
en pacientes con enfermedad de progreso rápido, y puede mejorar el estado
del paciente incluso en casos de enfermedad avanzada.
- Metrifonato:
puede mejorar el estado físico y mental de pacientes con la enfermedad
de moderada a severa.
- Galantamina: Además de actuar sobre
el sistema colinérgico, actúa también sobre los receptores
nicotínicos, que están afectados en la enfermedad de Alzheimer.
Los ensayos han demostrado que puede mejorar tanto la memoria como alargar el
periodo de tiempo hasta la pérdida de funcionalidad o aparición
de síntomas conductuales.
Todavía faltan estudios que
demuestren cuál de estos agentes es más beneficioso y presenta los
menores efectos secundarios. (Ver
bibliografía reciente) 2.- Antiinflamatorios no esteroideos:
Se han propuesto estos fármacos tanto para la prevención como para
el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer. Se sabe que estos fármacos,
del tipo de la aspirina, ibuprofeno, etc., actuan bloqueando las prostaglandinas,
que son factores de la respuesta inflamatoria que parecen tener una contribución
importante en el Alzheimer. Sin embargo, un estudio del año 2000 mostró
que estos agentes mejoraban las facultades mentales en personas mayores no detenían
la progresión de la enfermedad en sí misma. (Ver
bibliografía reciente) 3.- Ginkgo Biloba: Es una hierba
medicinal con propiedades antioxidantes y de mejora del flujo sanguíneo
cerebral. Algunos pequeños estudios muestran que podría mejorar
ligeramente la memoria de los pacientes con enfermedad de Alzheimer, con resultados
incluso comparables a los de la tacrina y donepezilo y sin sus efectos secundarios.
No obstante, faltan estudios más completos al respecto, y hay que notar
también que no por ser un "remedio natural" es inocuo, sino que
necesita un adecuado control médico, por el riesgo, por ejemplo, de hemorragias,
sobre todo cuando se usa al mismo tiempo que algunos fármacos anticoagulantes.
(Ver bibliografía reciente) 4.-
Nicotina: La nocotina actua sobre el sistema colinérgico y mejora la
concentración y la memoria a corto plazo. Algunos estudios sugieren que
protege las células nerviosas y ayuda a prevenir la formación de
beta-amiloide. (Ver
bibliografía reciente) 5.- Otros fármacos en investigación:
En la actualidad se están estudiando, con resultados más o menos
prometededores, otros fármacos como la propentofilina, citicolina,
factor de crecimiento nervioso, melatonina, etc. (Ver
bibliografía reciente) 6. Procedimientos experimentales:
La TENS (estimulación eléctrica nerviosa trascutánea),
utiliza impulsos eléctricos de baja intensidad y algunos estudios sugieren
que puede producir una mejora de la depresión, sueño, memoria, etc,
en la enfermedad de Alzheimer en sus etapas iniciales, pero no así en las
avanzadas. También algunos estudios en fase muy inicial han mostrado como
prometedora la derivación ventrículo-peritoneal de bajo flujo,
es decir, un cortocircuito que desvía el líquido que baña
el cerebro hacia la cavidad abdominal, con lo que, en teoría, se consiguiría
eliminar o "lavar" al menos parte de la beta-amiloide. (Ver
bibliografía reciente) 7.- Tratamiento sintomático
del Alzheimer: - Depresión: Una depresión mayor
con demencia puede ser una manifestación precoz de la enfermedad de Alzheimer
en personas mayores. Algunos autores piensan incluso que se puede retrasar la
progresión de la enfermedad utilizadondo un doble tratamiento a base de
antidepresivos, sobre todo fluoxetina, y donepezilo.
- Apatía:
A menudo confundida con la depresión, pero más común en pacientes
de Alzheimer que ésta, se caracteriza por una falta de emociones, interés
y entusiasmo, más que por la tristeza o desesperanza propias de la depresión.
Puede ser tratada con fármacos como el metilfenidato.
- Síntomas
psicóticos: Éstos incluyen fugas, irritabilidad y agresiones,
alucinaciones, etc. Han venido siendo tratados con los fármacos antipsicóticos
tradicionales, como el haloperidol, que pueden presentar graves efectos
secundarios. Actualmente se prefieren los antipsicóticos de nueva generación,
tipo risperidona u olanzapina, que mejoran significativamente estos
síntomas sin tantos efectos secundarios. La carbamezepina y otros
anticonvulsivantes pueden ser también efectivos en la agitación
y demencia.
- Trastornos del sueño: Parecen ser mejorados
mediante a la exposición a una luz intensa durante las horas del día.
También se están empezando a realizar ensayos con melatonina,
hormona que contribuye a desencadenar el sueño en las horas nocturnas.
En general pueden ser tratados con benzodiacepinas de acción intermedia
o corta, como el lorazepam , que también serán útiles
por su efecto ansiolítico. Se desaconsejan las de acción larga,
tipo diazepam.
Puede
visitar aquí una base de datos de ensayos clínicos en la enfermedad
de Alzheimer. |