Se
han descubierto varios factores biológicos relacionados con la enfermedad
de Alzheimer. Estos factores biológicos, que producen las lesiones específicas
de la enfermedad, interactúan con difrentes componentes de tipo genético
o ambiental, que contribuyen a o desencadenan los procesos por los que dichos
factores acaban destruyendo la célula nerviosa y conduciendo a la enfermedad. 1.-
Cambios específicos en las
estructuras cerebrales: Los dos hallazgos fundamentales en la enfermedad
de Alzheimer son un enmarañamiento de las fibrillas de la neuronas, conocido
como ovillos neurofibrilares, y el depósito de una sustacia viscosa
de tipo proteico llamada beta-amiloide. Estos ovillos neurofibrilares y
la beta amiloide aparecen implicados en el desarrolo de la enfermedad mediante
los siguientes mecanismos: - Los ovillos neurofibrilares no son
más que restos de microtúbulos dañados, y estos microtúbulos
forman la estructura que permite el flujo de nutrientes a través de la
neurona. Un componente fundamental de estos ovillos es una forma aberrante de
la proteína tau, que en su forma "normal" contribuye a
la formación de la estructura adecuada de los microtúbulos. En cambio,
la proteina tau anómala bloquea la acción de la proteína
tau sana. (Ver bibliografía
reciente)
- La beta-amiloide,
llamada también beta-A, es una proteína insoluble que se
acumula en forma de "pegotes" llamados
placas neuríticas, que aparecen rodeadas por los restos
de ramificaiones destruidas de las neuronas afectadas. La beta-amiloide es a su
vez un fragmento de la llamada proteína precursora amilode (APP),
que de hecho es una proteína de gran tamaño, protectora del tejido
nervioso y que parece ser degradada por determinados enzimas y cortada en "trozos"
que corresponderían a la beta-amiloide. Este proceso de degradación
es controlado por determinados factores conocidos como presenilinas. Se
ha comprobado que en algunos casos de enfermedad de Alzheimer de tipo hereditario
y comienzo precoz lo que se da es una alteración genética de la
APP o las presenilinas. (Ver
bibliografía reciente)
- Por otro lado, se ha comprobado que
los niveles altos de beta-amiloide se asocian con unos niveles bajos de acetilcolina,
que es un importante neurotransmisor, o mensajero químico que transmite
las señales entre las neuronas cerebrales. La acetilcolina forma parte
del sistema colinérgico, fundamental para la memoria y el aprendizaje,
y que es progresivamente destruido en los pacientes de la enfermedad de Alzehimer.
Así mismo, la beta-amiloide daña los canales iónicos,
encargados del transporte del sodio, potasio y calcio. Estos iones son los responsables
de las cargas electricas que permiten la transmisión del impulso nervioso,
que se ve así alterada.
- Por último, se siguen descubriendo
nuevas proteínas implicadas en estos cambios, como la ERAB, la AMY
o la Par-4. (Ver bibliografía
reciente)
2.- Factores genéticos: La investigación
se centra fundamentalmente en conocer por qué la beta-amiloide se produce
y se deposita en unos individuos y no en otros. A este respecto, se ha llegado
a diferentes hallazgos según se trate de la enfermedad de Alzheimer de
inicio tardío- la forma más común- o de inicio precoz.
- En cuanto a la enfermedad de Alzheimer de comienzo tardío, los
hallazgos más significativos se refieren a la llamada apolipoproteína
E (ApoE), que interviene en los mecanismos de movilización y distribución
del colesterol para la reparación de las células nerviosas en el
curso de su desarrollo y después de una lesión. El gen para la ApoE
se presenta en tres formas principales:
- ApoE4: Los mayores
depósitos de beta-amiloide se producen en los portadores de este gen, lo
que lo constituye en el principal factor de riesgo para el Alzheimer de inicio
tardío.
- ApoE3: Los depósitos son menores, pero se
ha observado que su combinación con el ApoE4 podría inducir el desencadenamiento
de la respuesta inflamatoria en el cerebro.
- ApoE2: Es el que produce
menos depósitos, y actualmente se piensa que podría tener un papel
protector.
Se hereda una copia de un tipo de gen de cada
uno de los progenitores, pero aún así la enfermedad no se da de
modo inexorable aunque se posean dos copias de ApoE4. Según los autores,
en general se considera que las personas sin ApoE4 tienen un riesgo de desarrollar
Alzeimer a los 85 años de entre el 9 y el 20%, con una copia de ApoE4 el
riesgo estaría entre el 25 y el 60% y con dos copias, el riesgo situaría
entre el 50 y el 90%. No obstante, tan sólo el 2% de la población
porta las dos copias del gen ApoE4. La mayoría de enfermos con enfermedad
de Alzheimer de inicio tardío no son portadores, sin embargo, del gen ApoE4,
por lo cual los investigadores piensan actualmente que hay otros factores genéticos
implicados, cuya colaboración sería fundamental en distintas fases
de la la producción o degradación de la beta-amiloide. (Ver
bibliografía reciente) - Los cientifícos han identificando
de modo bastante fiable los genes anómalos implicados en la enfermedad
de Alzheimer de comienzo precoz, una forma rara y extremadamente agresiva
de la enfermedad:
- La mayoría de los casos de Alzheimer precoz
parecen implicar mutaciones de los genes presenilina-1 (PS1) y presenilina-2
(PS2). Estos genes defectuosos parecen acelerar la formación de la placa
de beta-amiloide y la apoptosis o muerte celular programada, que es el
mecanismo normal por el cual las células del organismo se autodestruyen.
(Ver bibliografía reciente)
- Se han encontrado también diversas mutaciones en los genes que
controlan la proteína precursora amiloide, APP, implicados en el Alzheimer
precoz. Estas mutaciones estarían, por ejemplo, en el origen del Alzheimer
precoz característico del síndrome de Down.
3.- Oxidación y respuesta inflamatoria.
Parece que los procesos de
oxidación y respuesta inflamatoria podría dar la clave
de por qué la beta-amiloide resulta tóxica para las células
nerviosas. La degradación de la beta-amiloide libera radicales libres,
que se unen a otras moléculas mediante el proceso conocido como oxidación.
Uno de los efectos biológicos de la oxidación es la respuesta inflamatoria.
Por otro lado, uno de los factores de la respuesta inflamatoria importante en
la enfermedad del Alzheimer es la enzima ciclooxigenasa (COX) y sus productos,
llamados prostaglandinas. Los niveles excesivos de estos productos incrementan
los niveles de glutamato, un aminoácido con propiedades excitantes
de la célula nerviosa, y tremendamente tóxico para la misma en grandes
cantidades. (Ver bibliografía
reciente)
4. Factores ambientales y otros.
- Virus
y bacterias: los virus lentos del tipo del kuru y la enfermedad
de Creutzfeldt-Jakob causan enfermedades degenerativas del cerebro. Aunque
no se ha podido demostrar la relación causal entre virus específicos
y la enfermedad de Alzheimer, algunos investigadores piensan que las personas
con una susceptibilidad genética frente a la enfermedad de Alzheimer, podrían
ser especialmente sensibles a la acción de ciertos virus, sobre todo en
circunstancias en que la inmunidad esté disminuida. Entre estos virus,
se encontraría el herpesvirus tipo 1 (HSV 1) o la bacteria Chlamidia
Pneumoniae, causante de ciertas infecciones respiratorias. (Ver
bibliografía reciente)
- Metales: Algunos estudios de
laboratorio muestran la formación de placas de beta-amiloide en presencia
de niveles altos de iones metálicos como zinc, cobre, aluminio
e hierro. Parece que esta acción se incrementa en un medio ligeramente
ácido. Por otro lado, se ha observado también que precisamente estas
condiciones de elevado nivel de zinc o cobre en un medio acidificado, se dan como
parte de la respuesta inflamatoria local frente a la lesión . (Ver
bibliografía reciente)
- Campos electromagnéticos:
Algunos estudios parecen mostrar que las personas expuestas a campos electromagnéticos
intensos tendrían una alta incidencia de la enfermedad de Alzheimer. Es
controvertido el mecanismo por el que se produciría este efecto, para algunos
autores sería a través de cambios en la concentración de
calcio dentro de las células, mientras que para otros sería a través
de un incremento directo de la producción de beta-amiloide. (Ver
bibliografía reciente)
- Traumatismos cráneo-encefálicos:
Se ha señalado una asociación entre este tipo de traumatismos en
los comienzos de la edad adulta y el desarrollo de enfermedad de Alzheimer. No
obstante, no está claro si esto se debería a un desencadenamiento
directo de la enfermedad o, más bien, a un aceleramiento en la presentación
de la enfermedad en personas que ya son susceptibles a ella. (Ver
bibliografía reciente)
- Malnutrición infantil:
Según un estudio,
una nutrición deficiente en la infancia puede hacer al cerebro más
susceptible al deterioro mental en edades avanzadas, incluyendo la enfermedad
de Alzheimer.
- Vitamina B: Parece que la deficiencia de B12 y ácido
fólico, relacionadas con la protección del tejido nervioso, podría
tener algún papel en la producción de enfermedad de Alzheimer. (Ver
bibliografía reciente)
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